Rafael Farga Pellicer

(Barcelona, 1844 - id., 1890) Anarquista español. Se convirtió en uno de los más destacados anarquistas de Cataluña, contribuyendo decisivamente a la aceptación de las doctrinas bakuninistas. Consiguió que los elementos más activos del obrerismo admitiesen los postulados de la Asociación Internacional del Trabajo (AIT).


Rafael Farga Pellicer

En su primera etapa, Rafael Farga Pellicer militó en el republicanismo federal y defendió la creación de una República democrática federal. Al iniciarse el Sexenio Democrático (1868-1874) fue elegido secretario general de la Dirección Central de Sociedades Obreras de Barcelona. Los contactos que mantuvo con el italiano Giuseppe Fanelli, enviado a España a finales de 1868 por la Asociación Internacional del Trabajo (AIT), fueron decisivos para determinar su evolución ideológica.

Fanelli pertenecía a la Alianza Internacional de la Democracia Socialista, organización fundada en 1868 por Mijaíl Bakunin, máximo representante del sector anarquista de la AIT. Farga Pellicer asumió las tesis fundamentales del bakuninismo (necesidad de la clase obrera de utilizar medios revolucionarios para alcanzar el poder, desaparición del Estado y anticlericalismo) e ingresó en la Alianza. En enero de 1869 tuvo varias entrevistas con Fanelli, en las que se establecieron las bases para la creación, ese mismo año, de la sección barcelonesa de la AIT (la segunda de España después de la de Madrid), de la que fue nombrado secretario.

A partir de esos momentos, con la colaboración de Gaspar Sentiñón, Rafael Farga se convirtió en el principal dirigente de la organización obrera de Barcelona (compuesta por treinta y cuatro sociedades y siete mil afiliados), posición que reforzó con su designación como secretario general del Ateneo Catalán de la Clase Obrera (1869). En 1869 asistió al IV Congreso de la Internacional en Basilea, en representación del Centro Federal de Sociedades Obreras, mientras que Sentiñón lo hizo como delegado de la sección de la I Internacional en Barcelona. Allí entabló relaciones directas con Bakunin (con quien mantuvo correspondencia asiduamente), circunstancia que reforzó su aceptación de los planteamientos anarquistas.

Farga presidió en 1870 la apertura del Congreso de Barcelona, labor que posteriormente cedió al refugiado francés André Bastelica, en el que quedó constituida la Federación de la Región Española (FRE) de la AIT. La cuestión más polémica tratada en el Congreso fue la relacionada con la posición de la I Internacional con respecto a la política, que finalmente se saldó con la victoria de las tesis bakuninistas defendidas por Farga y por la mayor parte de los delegados de Barcelona, según la cual se rechazaba la acción política de la clase obrera, así como la colaboración con la burguesía como medio para lograr el poder.

En el V Congreso de la AIT, celebrado en La Haya en 1872, se produjo la ruptura entre marxistas y bakuninistas, que culminó con la expulsión de Bakunin y Guillaume de la I Internacional. Unos días después la delegación española en La Haya, encabezada por Farga Pellicer, expresó su apoyo a los dos expulsados en la reunión en Saint-Imier (Suiza), a la que asistió también Fanelli. Farga participó asimismo en el Congreso de Córdoba (1872-1873), en el que se rechazaron las resoluciones de La Haya y se aprobaron las de Saint-Imier, con lo que quedó confirmada la hegemonía del sector bakuninista en la sección española de la AIT.

Tras ello apoyó la creación de una Internacional Anarquista (disuelta en 1876) y tomó parte en los Congresos de Ginebra (1873) y Bruselas (1874), en los que reafirmó el rechazo de los obreros españoles a la acción política legal. Se opuso a la evolución que experimentó un sector de la Federación de la Región Española (García Viñas, Soriano, Albarracín, González Morago, etc.), el cual, muy influido por el nihilismo ruso de Piotr Kropotkin, era partidario del insurreccionalismo y de la acción directa y violenta.

Farga estuvo presente en la mayoría de las comisiones federales clandestinas constituidas como consecuencia de la ilegalización de la FRE, decretada tras el pronunciamiento del general Pavía, con el que finalizó la I República (1873-1874). En 1881 intervino en la Conferencia extraordinaria celebrada en Gracia (Barcelona), en la que los anarcosindicalistas catalanes (favorables a la acción pública, no terrorista ni insurreccionalista) consiguieron destituir a la Comisión Federal de la FRE y marginar a los insurreccionalistas. Respaldó la disolución de la FRE, todavía en la clandestinidad, y la creación, en septiembre de 1881, de la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE), de la que redactó los estatutos y el Manifiesto del congreso fundacional, en el que se mantuvieron las tesis bakuninistas.

Considerado como uno de los principales dirigentes obreros de la segunda mitad del siglo XIX, a lo largo de su vida divulgó las ideas anarquistas en numerosos escritos; fundó y dirigió los periódicos La Federación (1869-1874) y El productor (1887), colaboró con Anselmo Lorenzo en la publicación de la revista Acracia (1886-1888) y escribió la obra Garibaldi. Historia liberal del siglo XIX (1882), que firmó como Justo Pastor de Pellico, seudónimo por el que también fue conocido.

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