Nicolás Fouquet

(París, 1615 - Pignerol, 1680) Administrador francés. Superintendente de Finanzas (1653-1659), presidió una de las administraciones más corruptas del siglo XVII francés. Tras un proceso muy complejo (1661), en el que era acusado de malversación, fue condenado a cadena perpetua y le fueron confiscados todos sus bienes. Protegió a numerosos artistas y literatos, entre los que se encontraban Corneille y La Fontaine.


Nicolás Fouquet

Hijo de un rico armador, en 1650, después de haber desempeñado diversas funciones en la administración del estado, compró el cargo de procurador general del Parlamento. Ayudó en su destierro a Mazarino (con el que mantenía amistad) velando por la protección de los bienes del cardenal. En 1653, ya vuelto a París, el cardenal Mazarino recompensó la fidelidad de Fouquet nombrándolo superintendente de Finanzas.

La considerable fortuna de Fouquet había crecido entretanto gracias a su boda con María de Castilla; ello le permitió conceder créditos al Tesoro, convertirse en el banquero del rey Luis XIV e incrementar todavía más su fortuna, a menudo con dudosas transacciones financieras, hasta llegar a ser el hombre más rico de Francia. De ello se apercibió el cardenal Mazarino, que empezó a retirarle su confianza; el fallecimiento en 1661 del cardenal, que en su lecho de muerte recomendó al monarca que nombrase a Jean-Baptiste Colbert para sucederle, fue el preludio de la caída de Fouquet.

En agosto de 1661, Fouquet obsequió a Luis XIV con tal festín en su lujoso palacio de Vaux-le-Vicomte, recién construido, que el rey, indignado por el derroche, ordenó su encarcelamiento bajo la acusación de malversación de fondos pocas semanas después. Jean-Baptiste Colbert, que había sustituido al cardenal Mazarino y procuraba la caída de Fouquet, debilitó su defensa en el proceso al destruir documentos que probaban la complicidad de Mazarino en muchas operaciones fraudulentas de Fouquet.

El juicio se alargó tres años, y aunque dispuso del apoyo de la marquesa de Sevigné y de otros partidarios suyos, Fouquet fue en primera instancia condenado al destierro, si bien de inmediato Luis XIV, profundamente irritado, lo sentenció a cadena perpetua en la fortaleza de Pignerol, en la que pasó los últimos quince años de su vida.