Selomó ibn Gabirol [Avicebrón]

(Selomó, Solomon o Salomón ben Yehuda ibn Gabirol, llamado Avicebrón o Avincebrol; Málaga, c. 1020 - Valencia, c. 1058) Poeta y filósofo hebraicoespañol. Se educó en Zaragoza, viajó por toda la península y vivió un tiempo en Granada. Muchas de sus composiciones religiosas, de talante neoplatónico y místico, han pasado al ritual de los judíos sefardíes; sus poemas profanos, influidos por la poesía árabe, destacan por su pesimismo. Es autor de Fuente de la vida, sobre el origen y la constitución de los seres, y de Selección de perlas, centón de máximas morales en árabe.


Ibn Gabirol o Avicebrón

Hasta el siglo pasado, Avicebrón era considerado como un filósofo hispanoárabe cristiano, pero en 1857 S. Munk, en Mélanges de philosophie juive et arabe, publicó una antigua versión hebraica parcial de la obra Fuente de la vida (escrita originariamente en árabe y conocida a través de la versión latina de Domenico Gundissalino). El traductor hebreo, Sem Tob ibn Falachera, citaba como autor de la obra al gran poeta Ibn Gabirol, que, junto con Judá Levita e Ibn Ezra, forma parte del máximo triunvirato de la lírica hebrea medieval. La escolástica latina, interesándose sólo por la obra filosófica y deformando en Avicebrón el nombre de Ibn Gabirol, había dado origen a este curioso desdoblamiento, favorecido por la variedad de temas tratados por Ibn Gabirol y por la brevedad de su vida.

Muy joven, se había trasladado a Zaragoza, donde obtuvo la amistad y la protección de Semu'el ha-nagid; poseyó una inspiración precoz y melancólica, a causa de sus muchos dolores físicos y de las desventuras familiares. A los dieciséis años se lamentaba ya de su vejez y escribía algunas de sus mejores poesías, celebrando la naturaleza y cantando a sus amigos (sobre todo a Jekultiel ibn Hasan de Zaragoza).

Reclamado de ciudad en ciudad a causa de su fama y de sus numerosas amistades, alternaba la lírica (en la que también fue técnicamente un innovador, introduciendo en hebreo la variedad de metros árabes) con la producción gnómica y filosófica. Escribió en árabe una colección de sentencias morales titulada Mukhtar al-Giawahir (Selección de perlas), el tratado moral Kitab Islah al-akhlaq (El perfeccionamiento de las cualidades del alma) y su obra principal, Fuente de la vida.

En hebreo compuso Keter Malkuth (La corona real), en la que la poesía de los Salmos y la visión metafísica neoplatónica se funden en un lírico itinerario hacia Dios de profunda sugestión. Si por un lado el poeta se complace en contemplar toda la magnífica fábrica del mundo, expresión del poder y majestad de Dios, por otro siente el déficit moral de su vida, confiesa la reata del pecado y bate su pecho con contrición. El poema está dividido como en pequeñas perícopas, al final de cada una de las cuales hay una alusión a un pasaje bíblico relacionado con el asunto tratado; la expresión y el estilo es sublime y profundo, en un hebreo muy puro.

La muerte de Semu'el ha-nagid (1055) le causó acerbo dolor, y a partir de entonces sólo escribió poesías religiosas, muchas de las cuales han entrado a formar parte de la liturgia sinagogal: recordemos, en el rito italiano, "l'Adon' ôlam" ("Señor del mundo") y el llamado "Símbolo de Maimónides", poética formulación de los trece artículos de fe del judaísmo. La autenticidad de algunas poesías y obras menores no es, con todo, muy segura. Su pensamiento filosófico, escasamente judaico y estrechamente vinculado al de Plotino, tuvo amplia difusión en Occidente y nutrió la filosofía de la orden de San Francisco de Asís, que incorporó algunos de los temas esenciales del voluntarismo y de la inspiración mística de Avicebrón.

Fuente de la vida

Esta obra debe su importancia al hecho de haber sido Avicebrón el primer expositor sistemático del neoplatonismo en Europa, llevando a cabo de esta manera una función análoga a la que mil años atrás otro judío, Filón de Alejandría, había ejercido como intermediario entre la filosofía helénica, especialmente la platónica, y el mundo oriental. Ambos tuvieron una influencia escasa en los ambientes judíos, y notable en cambio sobre el cristianismo primitivo (Filón) y sobre la escolástica cristiana medieval (Avicebrón).

Fuente de la vida toma la forma de un diálogo filosófico entre maestro y discípulo y consta de cinco tratados que desarrollan los siguientes temas: la materia y la forma en general y su relación en las substancias corpóreas; la substancia que sostiene la corporeidad del mundo; pruebas de la existencia de substancias simples, intermediarias entre Dios y el mundo físico; pruebas de que estas substancias simples o inteligibles también están constituidas de materia y forma; y, por último, la materia universal y la forma universal. La tesis dominante es que todos los seres creados están constituidos de materia y de forma, no sólo las substancias corpóreas, sino también las simples o espirituales, que sirven de eslabón entre la substancia primera (Dios) y la substancia que se divide en las nueve categorías (el mundo físico). La materia y la forma se encuentran siempre en la relación de quien sostiene y quien es sostenido, de calificado y cualidad, substrato y atributo: la misma materia se da en todo el universo, desde las más altas formas de la espiritualidad a los más bajos límites del mundo físico; pero cuanto más se aleja la materia de su primer origen, menos espiritual es.

La materia universal es el substrato de todo lo que existe. Esta universalidad de la materia es la aportación más original de la filosofía de Avicebrón. Todo lo que existe se puede reducir a tres categorías: substancia primera, materia y forma, mundo. La voluntad de Dios, su palabra creadora, no hace de intermediario; no es ni atributo ni substancia separada. Se ha dicho que con esta teoría, mezcla de platonismo, empedoclismo y monoteísmo judío, Avicebrón se proponía reconciliar esta última concepción con el neoplatonismo, pero hay que observar que, contrariamente a la escolástica (incluso a la escolástica judía, para la que la filosofía era la criada de la teología), Avicebrón mantuvo su especulación filosófica inmune a toda contaminación teológica y bíblica.

De ahí que su obra se convirtiera en manzana de discordia entre los franciscanos platónicos y los dominicos aristotélicos, dirigidos por San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino. Guillermo de Auvernia habla de él como del más noble de todos los filósofos cristianos; y Alejandro de Hales y San Buenaventura aceptaron su doctrina de la constitución de las substancias espirituales de materia y forma; su más celoso defensor fue Juan Duns Escoto, para llegar más tarde a Giordano Bruno. Santo Tornás de Aquino se opuso a tres de sus teorías: la universalidad de la materia, la pluralidad de las formas en un ser físico (pues admitía "formas separadas" desprovistas de materia) y el poder de actividad de las substancias físicas, afirmado por Avicebrón y rechazado por Santo Tomás. Jourdain escribió que la filosofía del siglo XIII no es inteligible sin conocer la filosofía de Avicebrón y su influencia.

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