Martín Luis Guzmán

(Chihuahua, 1887 - Ciudad de México, 1977) Escritor mexicano considerado uno de los mayores exponentes de llamada «Novela de la Revolución», y uno de los principales autores realistas de las letras de su país. Tras estudiar en la Universidad Nacional, Martín Luis Guzmán se unió al movimiento revolucionario iniciado en 1910 y sirvió como coronel en las fuerzas de Pancho Villa.


Martín Luis Guzmán

En 1914, a raíz del golpe de estado de Victoriano Huerta, Guzmán tuvo que exiliarse en Madrid y Nueva York. Sus experiencias de esa época serían recuperadas muchos años después en las Crónicas de mi destierro (1963). En el exilio escribió un relevante libro de memorias, El águila y la serpiente (1928), valioso por la agudeza y profundidad con la que describe las personalidades de quienes dieron forma a la transformación nacional.

La personalidad y la obra de Martín Luis Guzmán pueden perfilarse en tres aspectos esenciales: político liberal, periodista de combate y novelista de fondo histórico. Durante el periodo revolucionario fue primeramente seguidor de Francisco I. Madero y de Pancho Villa después. En los años treinta sintió inclinaciones y simpatías hacia el comunismo, que se perciben claramente en los comienzos de la Segunda Guerra Mundial. Persistió en dicha postura durante algún tiempo, hasta que se convenció de la incompatibilidad de tales inclinaciones con su sentido liberal, y desde entonces levantó con decisión la bandera liberal de la Revolución mexicana.

En este aspecto prestó grandes servicios a los gobiernos de su país, especialmente al frente de la comisión organizadora de los libros de texto gratuitos para las escuelas primarias. Como periodista, fundó a los catorce años el periódico quincenal La Juventud en Veracruz, dirigió en Nueva York El Gráfico en 1917, fundó en su país El Mundo en 1922, escribió en El Sol y La Voz de Madrid, colaboró en El Heraldo de México y en El Universal, y por fin, fundó y dirigió desde 1942 el semanario Tiempo, una de las mejores revistas politicoliterarias de América.

Su personalidad de novelista lo coloca en los primeros rangos literarios de su país. Su producción fue muy amplia y le valió múltiples reconocimientos, entre ellos el premio Manuel Ávila Camacho y el Nacional de Literatura. El fondo histórico preside toda su labor novelística. En 1929 apareció La sombra del caudillo, considerada una pieza clave para la narrativa mexicana moderna. Esta novela denunciaba la corrupción emanada de la gesta revolucionaria y las misteriosas circunstancias de la muerte de Francisco Serrano, opositor al presidente Álvaro Obregón, que buscaba la reelección en 1928.

En 1940 apareció el volumen Memorias de Pancho Villa, libro ejemplar por la manera metódica, inteligente y no por ello menos inspirada de abordar a una personalidad histórica. A ese cuadro se suman obras menores, como Mina, el mozo, héroe de Navarra (1932) y Muertes históricas. Tránsito sereno de Porfirio Díaz. Ineluctable fin de Venustiano Carranza (1958).

En todos esos volúmenes destaca un profundo conocimiento del lenguaje de México y un singular talento para entregar al lector personajes vivos, enriquecidos con puntos de vista personales y reflexiones profundas sobre su condición histórica. Conciencia moral de todo un siglo, Martín Luis Guzmán se mantuvo activo hasta el fin de sus días como colaborador habitual de diarios y revistas, mientras ocupaba cargos oficiales.