Ernesto Halffter

(Madrid, 1905 - 1989) Compositor español, hermano menor de Rodolfo Halffter y tío de Cristóbal Halffter. En 1911 comienza sus estudios en el Colegio Alemán de Madrid. Ya de niño escribía pequeñas piezas para piano como El Cuco o Crepúsculos. Fue su madre quien le dio sus primeras lecciones de música, para luego continuar estudiando con Francisco Esbri (armonía) y Fernando Ember (piano). En 1920 escribió Cinco canciones, sobre versos del poeta alemán Heinrich Heine. Su obra de juventud llamó la atención de Adolfo Salazar, importante crítico musical. Éste le presentó a Manuel de Falla, con el que inició una relación muy estrecha, y aceptó convertirse en su maestro.


Ernesto Halffter

1923 fue un año muy fructífero para Halffter, ya que compuso su Cuarteto de cuerda en La menor (estrenado por el Quinteto Hispania), la Sonatina-Fantasía y las Tres piezas infantiles que, una vez publicadas, llevarían portada de Salvador Dalí. En 1924 se hizo cargo de la dirección de la Orquesta Bética de Cámara, una agrupación fundada por Falla en Sevilla. Ese mismo año se trasladó a París para ampliar estudios con Ravel. En la capital francesa compuso la banda sonora de la película muda Carmen, de Jacques Feyder, que protagonizó Raquel Meller.

Alcanzó la fama con su Sinfonietta, obra de valores neo-scarlattianos que inevitablemente posee cierta influencia de su maestro y que obtuvo el Premio Nacional de Música en 1925. De nuevo fue gracias a Falla que Halffter logró publicar sus Dos Canciones de Rafael Alberti (1923) y sus Dos Bocetos Sinfónicos (1925) en la editorial Eschig, con la que firmó un contrato de exclusividad por tres años.

En 1928 se casó con la pianista portuguesa Alicia Camara de Santos, y ese mismo año Halffter finalizó su ballet Sonatina, basado en el poema de igual título de Rubén Darío. El ballet se estrenó el 18 de junio en el Teatro Femina de París con coreografía de La Argentina, y obtuvo un gran éxito tanto de público como de crítica. En 1929 fijó su residencia en Lisboa, si bien continuó realizando viajes París y a España; tanto es así que llegó a dirigir el Conservatorio sevillano de 1934 a 1936. Al año siguiente compuso la Rapsodia portuguesa para piano y orquesta y realizó la orquestación de las Siete canciones populares españolas de Falla. Entre 1942 y 1952 impartió clases de música en el Instituto Español de Lisboa.

En la década de los años cincuenta empezó a trabajar en la finalización de la obra de Manuel de Falla La Atlántida, que el maestro gaditano había dejado inconclusa a su fallecimiento. Halffter realizó dos versiones sucesivas de esta obra, que influiría en las obras corales del propio Halffter, entre las que destaca Canticum in memoriam P. P. Johannes XXIII (1964). También durante la década de los cincuenta escribió música para películas como Historias de la radio y Todo es posible en Granada.

En 1961 logró estrenar La Atlántida en Barcelona, con la Orquesta Municipal de la Ciudad Condal dirigida por Eduardo Toldrá, y con la participacion de Victoria de los Ángeles y Raimundo Torres, además de la Coral Sant Jordi, Chor Madrigal, Coro de la Capilla Clásica Polifónica del F.A.D. y la Escolanía del Sagrado Corazón. Tras este estreno Halffter consideró oportuno realizar una nueva revisión de la partitura, cuya versión definitiva concluyó en 1976. Ese mismo año la obra fue representada en Lucerna, y al año siguiente, en 1977, se reestrenó en Madrid a cargo de la Orquesta Nacional dirigida por Rafael Frühbeck de Burgos.

Ernesto Halffter perteneció a la Generación musical del 27 o Generación de la República, junto a su hermano Rodolfo, a Gustavo Pittaluga y a Salvador Bacarisse, entre otros. Los compositores que pertenecían a este grupo evocaron el renacimiento hispano, si bien estaban influidos por la obra de compositores extranjeros como Igor Stravinsky. El estilo de Halffter, plasmado magistralmente en su Sinfonietta, muestra un enorme refinamiento armónico y una gracia inconfundible, aunque con clara orientación neoclásica, si bien en los años 60 también se advierte la inspiración de Maurice Ravel.

A partir de esa época y debido a su contacto con el lenguaje post-weberniano se produjo cierta depuración en su estilo, si bien continuó interesado por música de épocas pasadas como el Renacimiento español. Este interés se escucha en trabajos como el Madrigal (1969) o en Los Gozos de Nuestra Señora (1970). Su vida desordenada, la guerra civil y los años de trabajo sobre La Atlántida hicieron que su producción no fuera muy amplia, y no se puede decir que haya tenido discípulos ni sucesores en sentido estricto.

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