Lafcadio Hearn

(Yakumo Koizumi; Leucadia, 1850 - Tokio, 1904) Escritor estadounidense de origen griego también conocido como Yakumo Koizumi, nombre que adoptó en 1895 tras nacionalizarse japonés.


Lafcadio Hearn

Hijo de una griega y de un médico militar inglés que, enviado a las Indias Occidentales, dejó en Dublín a la esposa y al hijo, fue confiado a una tía paterna, la cual, deseosa de llevarle a la carrera eclesiástica, le hizo estudiar en varias escuelas parroquiales. Lafcadio Hearn poseía un acusado complejo de inferioridad, debido singularmente, según parece ser, a su intensa miopía. En 1869 marchó a Nueva York, donde se ganó la vida trabajando en los restaurantes.

Luego, en Cincinnati, consiguió ingresar en 1873 en The Cincinnati Enquirer, del que pronto llegó a ser cronista; pero sus relaciones íntimas con una mulata provocaron un escándalo que le hizo perder el empleo. Admitido en The Commercial, fue despedido en 1877, y tras siete meses de privaciones pudo ingresar en el New Orleans Item. En 1881 empezó a trabajar con un buen sueldo para The Times-Democrat, para el cual escribió artículos de fondo y sueltos para los números dominicales, en los que frecuentemente publicó traducciones del francés y del español en un exquisito estilo literario cada vez mejor.

A partir de 1885 sus textos aparecieron en las revistas de Nueva York. En 1887 The Harper's Magazine le envió como corresponsal a la Martinica, donde permaneció dos años y medio; fruto literario de tal estancia fue Dos años en las Indias Occidentales Francesas (Two Years in the French est Indies, 1890), la mejor descripción de estas islas publicada hasta hoy. Por esos años preparó traducciones al inglés de autores franceses como Théophile Gautier, Gérard de Nerval, Gustave Flaubert, Émile Zola, Anatole France, Guy de Maupassant y Pierre Loti. En 1890 marchó al Japón para escribir allí otra serie de artículos destinada también a The Harper's Magazine; pero poco después de su llegada al citado país rompió sus relaciones con el periódico en cuestión, irritado por la tiranía de los editores, y, con el apoyo del profesor Basil Hall Chamberlain, de la Universidad de Tokio, se dedicó a la enseñanza.

En Japón, Lafcadio Hearn se casó con Setsuko Koizumi, perteneciente a una buena familia japonesa, y llegó a ser un esposo y un padre modelo; a fin de resolver las cuestiones legales planteadas por este matrimonio, se hizo súbdito japonés y asumió el nombre de Koizumi Yakumo, con lo cual su sueldo pasó a ser muy inferior al de los extranjeros no naturalizados. En 1894 abandonó la enseñanza y escribió para The Chronicle de Kobe; finalmente, el profesor Chamberlain le obtuvo la cátedra de literatura inglesa de la Universidad de Tokio, donde enseñó hasta 1903 y dio lecciones que fueron publicadas póstumamente.

Visiones del Japón menos conocido (1894) fue el primero de doce excelentes volúmenes que escribió sobre el Japón, cuya lengua desconocía. La obra recoge las primeras impresiones del autor acerca de la vida japonesa. Son notables sobre todo las páginas del "Diario de un profesor", las cuales contienen interesantes noticias acerca de la mentalidad de los estudiantes japoneses y su manera de acercarse a la cultura occidental. Dotado de cierta viveza de estilo, Hearn, sin embargo, no siempre sabe elaborar sus impresiones hasta convertirlas en arte con resultados felices; en todo caso, este libro tiene gran valor informativo y es de agradable lectura.

La última obra de Lafcadio Hearn es un agudo sumario de sus conocimientos acerca de su nuevo país: Japón. Ensayo de interpretación (1904). Los aspectos del problema japonés que particularmente interesan a Hearn son la religión y la organización social, que se estudian no sólo en su condición actual, sino también en su evolución histórica a base de una cuidada documentación. Pero a pesar de ceñirse de una manera voluntaria y rigurosa a las fuentes, las páginas de este libro, concebido como una serie de conferencias que el autor tenía que pronunciar en la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos, no renuncian al tono ligero de conversación propio de sus relatos de viajes.

Particularmente interesantes son todavía hoy los capítulos referentes a la familia y a las creencias de ultratumba; con todo, el libro, en conjunto, puede considerarse superado. Logé, en su introducción a la versión francesa (París "Mercure de France", 1914), comparó esta obra con la Ciudad antigua de Fustel de Coulanges; pero la comparación es demasiado arbitraria y aventurada, aunque el mismo Hearn hubiese tomado más de una vez como modelo la conocida obra francesa y gustase de comparar los usos y costumbres del Japón con los de los griegos y romanos. Aunque la labor de Hearn resulta aún muy valiosa para la comprensión del mundo y de la civilización orientales, la obra debe ser considerada como el trabajo de un periodista, es decir, un libro brillante de divulgación más que de investigación propiamente científica.

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