Roald Hoffmann

(Zolochev, 1937) Químico estadounidense. Estudioso del comportamiento de los orbitales moleculares en las reacciones químicas, en 1981 compartió el premio Nobel de Química con Kenichi Fukui, por sus teorías, desarrolladas independientemente, acerca del mecanismo de las reacciones químicas.

Su padre, Hillel Safran, era un ingeniero civil educado en el Politécnico de Lvov y su madre, Clara Rosen, diplomada en magisterio. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, su ciudad natal fue ocupada por los soviéticos hasta 1941. Entre 1941 y 1944 fue ocupada por el ejército nazi y comenzó la aniquilación del pueblo polaco judío. Roald fue trasladado con su familia a un gueto y después a un campo de trabajo. A principios de 1943, su padre logró sacar clandestinamente del campo de trabajo a él y su madre, que fueron escondidos por un ucraniano en el ático de una escuela durante el resto de la guerra. Su padre permaneció en el campo de trabajo y organizó una fuga que fue descubierta. Tanto él como los que le ayudaron fueron asesinados por los nazis en junio de 1943.


Roald Hoffmann

De toda su familia, sólo él, su madre y unos pocos familiares más, lograron sobrevivir. En junio de 1944 fueron liberados por el Ejército Rojo. A finales de ese año se trasladaron a Przemysl y después a Cracovia, donde finalmente pudo acudir a la escuela. Su madre se casó con Paul Hoffmann, que moriría dos meses antes de que le concedieran el premio Nobel a su hijastro.

En 1946 la familia se mudó a Checoslovaquia y después a una campo de personas desplazadas en Bindermichl, cerca de Linz (Austria). En 1947 fueron a otro campo de desplazados en Wasseralfingen (Alemania) y más tarde a Múnich. En 1949 se mudaron a EE.UU., donde tuvo que aprender inglés rápidamente (su sexto idioma en ese momento). Acudió al colegio de secundaria Stuyvesant y pasaba los veranos en un campo juvenil en los Montes Catskill.

En 1955, un año después del nacimiento de su hermana Elinor, ingresó en la Universidad de Columbia. Durante el primer y segundo verano trabajó en la Oficina Nacional de Estándares de Washington y en el tercer verano en el Laboratorio Nacional Brookhaven. Estas experiencias estivales lo pusieron en contacto con la investigación científica. Aunque tuvo buenos profesores de química, sus cursos de humanidades le resultaron tan interesantes que casi decide dedicarse a la historia del arte. Tras licenciarse en 1958, continuó su formación en la Universidad de Harvard, donde se sintió atraído por el trabajo de W.E. Moffit, pero éste falleció durante ese mismo curso. M.P. Gouterman era uno de los pocos profesores interesados en el trabajo teórico, por lo que decidió comenzar su investigación con él.

En el verano se 1959 consiguió una beca para acudir a una escuela de verano sobre química cuántica en una isla cerca de Estocolmo. Allí conoció a Eva Börjesson, una recepcionista, con quien se casó al año siguiente. De vuelta a Harvard intentó sin éxito cierto trabajo experimental y al año siguiente se trasladaron a la Unión Soviética dentro del programa de intercambio de estudiantes. Trabajó 9 meses con A.S. Davydov en la Universidad de Moscú y fue entonces cuando se despertó su interés en la cultura rusa.

A su regreso a EE.UU. se cambió al grupo de W.N. Lipscomb, que acababa de incorporarse a la Universidad de Harvard. Comenzaba la era de los ordenadores y con el empuje de su director, él y L.L. Lohr hicieron la programación de lo que más tarde se conoció como el método extendido de Hückel. Aplicaron éste método a los hidruros de boro y a otras moléculas poliédricas. Un día descubrió que la barrera de rotación del etano calculada con este método era aproximadamente correcta y ahí empezó su investigación con moléculas orgánicas. En 1962 obtuvo su título de doctor bajo la dirección de Lipscomb y Gouterman.

Tras su doctorado, permaneció en la universidad con una beca postdoctoral. Evolucionó de la teoría a la teoría aplicada, especialmente a la química orgánica, de la mano de E.J. Corey. También colaboró con R.B. Woodward. En el periodo entre 1962 y 1965 nacieron su hijo y a su hija. En 1965 se trasladó a la Universidad de Cornell, donde más tarde fue nombrado Profesor A. Newman de Ciencias Físicas. La Sociedad Americana de Química le otorgó el Premio A.C. Cope de química orgánica (1973) y el Premio en Química Inorgánica (1982).

Su interés científico se centró en la estructura electrónica de moléculas estables e inestables, y de los estados de transición en las reacciones químicas. Su primera gran aportación fue el método extendido de Hückel, que proporcionaba razonables predicciones de las conformaciones moleculares y superficies de potencial simples. Su segunda gran aportación fue la exploración a dos bandas de la estructura electrónica de los estados de transición, que fue aplicada en colaboración con Woodward al análisis de las reacciones concertadas, y con la ayuda de otros métodos también la aplicó a los orbitales moleculares de algunos intermedios de reacción en química orgánica.

Posteriormente también trabajó con moléculas organometálicas, inorgánicas, agregaciones metálicas (clústers), estructuras en estado sólido y con las interacciones entre el metano o el monóxido de carbono con las superficies de metales. Pero la actividad de la que se sentía más orgulloso era su trabajo como profesor. Escribió un libro titulado Solids and Surfaces. A Chemist's View of Bonding in Extended Structures, y produjo además una serie de programas de televisión (1986-1988) sobre química básica; presentó otra serie en 1990.

Enamorado de las literaturas alemana y rusa, tras el Premio Nobel comenzó a publicar sus propios poemas. Aunque comenzó a escribir poesía hacia mediados de los años 70, su primer poema fue publicado en 1984. Influenciado por el grupo de Cornell (A.R. Ammons, Phyllis Janowitz y David Burak) y por Maxime Kumin, Hoffmann nutre sus poemas con léxico y metáforas de origen científico, con experiencias recogidas de su condición de judío y superviviente del holocausto y con sus impresiones más básicas sobre la naturaleza y el amor. Respecto a este último tema, Hoffmann aseguraba que "en poesía, lo más importante es el factor psicológico, el amor; nunca, en ningún caso, podrá la química ser lo más interesante en el hombre". Su primera colección, The Metamict State, fue publicada en 1987. Posteriormente publicó Gaps and Verges (1990). Sus poemas aparecieron también en varias revistas literarias.