René Huyghe

(Arras, 1906 - París, 1997) Tratadista de arte francés. Después de cursar estudios de historia del arte en la École du Louvre y de letras en la Sorbona, fue contratado por el Museo del Louvre en 1928, donde sería nombrado poco después conservador jefe de la sección de pintura. En 1950 obtuvo la cátedra de Psicología de las Artes Plásticas en el Collège de France, y en 1974 fue nombrado director del Museo Jacquemart André de París.


René Huyghe

Además de su labor en museos, René Huyghe desarrolló una importante actividad como ensayista vinculada sobre todo al análisis del arte moderno en clave psicológica. En este sentido publicó varios textos en los que se evidencia una lectura de la obra que mezcla, en una sugestiva contaminación, elementos del psicoanálisis de Carl Gustav Jung con una espiritualidad cósmica y casi mística.

Entre sus obras destacan Historia del arte contemporáneo (1934), Diálogo con lo visible (1955), El arte y el alma (1961), Formas y fuerzas (1971) y El arte y el mundo moderno (1985). Dirigió además la obra El arte y el hombre (1958-1961) y dedicó estudios a pintores como Paul Gauguin o Eugène Delacroix: Gauguin (1951) y Delacroix o el combate solitario (1963).

De todas ellas, probablemente es Diálogo con lo visible (1955) su obra más conocida; en ella se hallan, en cualquier caso, algunas de sus ideas fundamentales. Para Huyghe, el arte ha obrado el milagro de ser el lugar de elección de la vida física y de la vida moral. El hombre, vinculado indisolublemente al universo, ha mantenido la unión con éste en el arte, resolviendo así una dualidad que de otro modo sería irreductible. Sentada esta visión humanista de la evolución artística, el autor pasa a indagar sobre las constantes que se advierten en esa trayectoria, con el fin de entender qué se propone el hombre al crear obras de arte y cuál es el alcance real de éstas.

Para aplicar este método se circunscribe al campo de la pintura, donde la imagen se presenta con todas sus posibilidades, como resultado del escrutinio del mundo y sus apariencias. El pintor interroga al mundo, y la respuesta que recibe la interpreta e incluso se la impone. De este modo se entabla el diálogo con lo visible: si se limita a trasladar el mensaje que recibe tal como lo entiende, el resultado será una obra realista; si eleva el tono, sobrepasará ese mensaje y lo distorsionará, y ésta ha sido la gran tentación de los contemporáneos. Comprender el arte no consiste en manejar con más o menos habilidad unos conceptos y unas ideas, sino en dejarse penetrar por él. De este modo, a lo largo de la historia el hombre ha entablado el diálogo con lo visible, esto es, con el universo y consigo mismo, y ese diálogo lo ha reiniciado una y otra vez, y de un modo u otro no ha cesado en ningún momento de mantenerlo.

Al navegar por este sitio, aceptas el uso de cookies y los anuncios personalizados Entendido Más información