Los incas

Siglos antes de la llegada de Cristóbal Colón a las Antillas, diversos pueblos americanos habían alcanzado un alto grado de civilización. Los más importantes fueron los aztecas, que dominaban el centro del actual México; los mayas, establecidos en las tierras bajas y altas de la península de Yucatán; y los incas, un grupo de origen quechua que forjó, a lo largo de casi la totalidad de la cordillera de los Andes, el Imperio Inca o Incaico.


Manco Cápac

La palabra «inca» es de hecho polisémica, ya que denomina a ese grupo de origen quechua convertido en clan dominante, al propio imperio que formó, a la magistratura imperial que lo encabezaba (los soberanos ostentaban el título de «inca») y a la civilización que floreció en su seno. En lengua quechua, el territorio de los incas se llamaba Tahuantinsuyu («cuatro partes»), de modo que su imperio era el «Imperio de las cuatro partes del mundo».

El inca o soberano era un jefe militar, político y religioso; tenía un carácter semidivino, pues era venerado como personificación del dios Sol. Su poder se basaba en una especie de absolutismo teocrático, que venía a coronar una organización colectivista de la sociedad: a cambio de la obligación de sustentar a sus súbditos, el inca imponía a éstos el deber de trabajar en la construcción de obras de regadío, edificios públicos, puentes, túneles y una extensa red de carreteras.

El clan incaico estaba jerarquizado en tres grupos, según el parentesco que tuvieran con el inca: el grupo superior lo constituían el propio inca, sus hermanos, ascendientes y descendientes, incluida la hermana mayor del inca (coya), con quien éste estaba obligado a contraer matrimonio para mantener la pureza del linaje.

Un segundo grupo eran las palla, concubinas del inca, también de sangre real, y su descendencia; y el grupo inferior eran las mama-kunas, concubinas no emparentadas con el clan, con sus respectivos descendientes. Los hijos de las concubinas de la segunda y la tercera clase constituían la aristocracia del imperio, de donde se extraía el personal dirigente del clero, el ejército y la política.

El Imperio Inca

Según la tradición incaica, los incas descendían de Manco Cápac, hijo del Sol, que se estableció en Cuzco, procedente del lago Titicaca, en el siglo XIII; no es seguro si este personaje legendario existió realmente, al igual que ocurre con sus siete primeros sucesores. Durante esa época, llamada del «imperio legendario», el dominio inca se limitaba a la ciudad de Cuzco y sus alrededores.

El «imperio histórico» se inicia en el siglo XV, con los incas Pachacuti Inca Yupanqui (1438-1471) y Túpac Inca Yupanqui (1471-1493); ambos extendieron su dominación formando propiamente el Tahuantinsuyu, que abarcaría lo que hoy es el Perú, Ecuador y Bolivia, el sur de Colombia y el centro y norte de Chile, un vasto imperio andino que limitaba al oeste con las costas del Pacífico y al este con la selva amazónica.


El Imperio Inca

Su sucesor, Huayna Cápac (1493-1525) extendió ligeramente el imperio llevándolo a su apogeo, pero a su muerte lo dividió entre sus dos hijos: el reino de Cuzco para Huáscar y el de Quito para Atahualpa. Estalló entonces una guerra entre los dos hermanos por hacerse con el control del imperio (1527-1532).

Debido a su particular situación geográfica, los españoles no supieron de la existencia del Imperio Inca hasta unas décadas después del descubrimiento de América. En 1522, en el transcurso de una expedición que remontó el río San Juan, Pascual de Andagoya tuvo noticia de las riquezas que albergaba el reino de los incas; sus informaciones empujaron a Francisco Pizarro y Diego de Almagro a emprender la conquista del Perú.

Francisco Pizarro llegó a la región en plena guerra entre Huáscar y Atahaulpa, y, como otros astutos conquistadores, supo sacar partido de las disensiones internas y aprovechó el enfrentamiento para conquistar el país (1532-1533). Apoyó primero a Atahualpa hasta que venció y ejecutó a Huáscar; a continuación, Pizarro hizo ejecutar al mismo Atahualpa, y nombró inca a su hermano Manco Cápac II o Manco Inca (1533-1544).

Manco Inca trató a los españoles como aliados hasta que, en 1536, encabezó una rebelión contra ellos. Los españoles consiguieron sofocar la rebelión con el auxilio del propio hermano del inca, Paullu. Derrotado, Manco Inca se retiró a la región montañosa de Vilcabamba, donde mantuvo un foco de resistencia organizado como remedo del antiguo imperio.

Le sucedieron sus hijos Sayri Túpac (1544-1558), Titu Cusi Yupanqui (1558-1571) y Túpac Amaru I (1571-1572), hasta que en 1572 los españoles tomaron el reducto y ejecutaron al último inca. De una hija de Túpac Amaru sería descendiente Túpac Amaru II o simplemente Túpac Amaru, cacique que en el siglo XVIII protagonizó una sublevación indígena contra los españoles.

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