Léon Jouhaux

(París, 1879 - id., 1954) Líder histórico del movimiento obrero francés. Apodado "El General", ocupó durante treinta y ocho años (1909-1947) la secretaría general de la CGT (Confederación General del Trabajo) y en 1951 fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz por su dedicación a las clases trabajadoras.


Léon Jouhaux

Nieto de un combatiente de la Revolución de 1948 e hijo de un miembro de la Comuna que se estableció en París en 1871 tras la guerra franco-prusiana, Léon Jouhaux creció en un ambiente familiar humilde y muy concienciado con la lucha de clases. En 1880, su padre, un modesto funcionario parisino, trasladó a la familia a la localidad de Aubervilliers en busca de un mejor salario como obrero de una fábrica de fósforos.

En su nueva residencia, el joven Léon cursó la enseñanza primaria y después de matriculó en el Liceo Colbert aunque, nueve meses después, tuvo que dejar las clases cuando su padre dejó de cobrar el sueldo por una huelga en la fábrica. Durante un año más asistió a la Escuela Diderot pero, finalmente, abandonó los estudios para colaborar en la maltrecha economía familiar.

Con dieciséis años comenzó a trabajar en la fábrica de fósforos y muy pronto empezó a colaborar con las organizaciones sindicales. Después se trasladó a Argelia para cumplir el servicio militar pero tuvo que regresar a la fábrica antes de concluirlo porque su padre había perdido la vista después de trabajar durante años con materiales volátiles. En 1900 participó en un huelga, convocada para protestar por las condiciones de inseguridad en las que operaban los obreros, y fue despedido. No le resultó sencillo encontrar un nuevo empleo estable y, durante algún tiempo, aceptó trabajos temporales en una refinería de azúcar, una planta de fertilizantes y un muelle de carga, al tiempo que asistía con regularidad a clases en la Sorbona y en la Universidad Popular de Aubervilliers.

Con la mediación del sindicato consiguió que le readmitieran en la fosforera, donde se convirtió de inmediato en un líder obrero respetado y admirado por su talento como orador, su habilidad organizativa y una personalidad arrolladora. Con estas cualidades, no tardó en asumir responsabilidades sindicales. En 1906 fue elegido representante local de su unidad obrera en la Confederación General del Trabajo (CGT), en 1909 fue nombrado tesorero interino y, antes de que finalizara el año, fue elegido secretario general de la CGT, cargo en el que se mantendría durante casi cuatro décadas.

Durante su larga trayectoria al frente del movimiento sindical francés, Jouhaux abandonó gradualmente las posiciones más radicales de sus primeros años y las sustituyó por planteamientos más moderados, aunque a lo largo del tiempo mantuvo una encomiable coherencia en la defensa de los programas de acción sindical. En 1936, fue uno de los firmantes del Acuerdo Matignon que concedía a los trabajadores franceses importantes mejoras laborales, como la jornada de ocho horas, las vacaciones pagadas y el derecho a la organización y la negociación colectiva.

Preocupado por la crisis de las relaciones internacionales previa al estallido de la Primera Guerra Mundial, trató de impulsar la unidad de las organizaciones obreras de los distintos países para trabajar por la paz, aunque cuando estalló el conflicto manifestó su apoyo a la posición francesa en la contienda y aceptó formar parte de varios comités gubernamentales. Entretanto, la CGT desarrolló un amplio programa pacifista en el que se hacía un llamamiento a la limitación armamentística, el arbitraje internacional, la desaparición de los pactos secretos y el respeto por las nacionalidades.

En 1916, Jouhaux presentó en la Conferencia de Leeds un informe que serviría para poner los cimientos de la fundación, tres años después, de la Organización Internacional del Trabajo. Ya en 1919 en la Conferencia de Paz de París, se demostró indiscutible su influencia en la elaboración de los principios constituyentes de la OIT, siguiendo las recomendaciones del artículo XIII del Tratado de Versalles. Desde ese mismo año fundacional, Jouhaux fue elegido representante de los trabajadores en el cuerpo de Gobierno de la OIT.

Sus responsabilidades en el panorama sindical se extendieron también hacia la Federación Internacional de Asociaciones Sindicales, organismo en el que ocupó la vicepresidencia desde 1919 hasta 1945, cuando la organización se reconstituyó en la Federación Mundial de Asociaciones Sindicales y el movimiento sindical internacional sufrió un importante cisma por divergencias de carácter político. Jouhaux abandonó la Federación Mundial y, junto a los líderes sindicales de otros países que también optaron por la escisión, formó la Confederación Internacional de Asociaciones Sindicales Libres, donde asumió una de las vicepresidencias.

Su actividad en el campo de las relaciones internacionales se concretó además en una intensa labor como miembro de la delegación francesa en la Sociedad de Naciones (1925-1928), donde participó en la elaboración de borradores sobre cuestiones de control de armas, y en las Naciones Unidas (1946-1951), donde trabajó por el reconocimiento universal del derecho de libre asociación. En 1949 presidió el Movimiento Europeo que estableció el Consejo de Europa con el objetivo de sentar las bases hacia una futura Europa federada.

La caída de Francia en manos del Ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial forzó la disolución de la CGT. Jouhaux se integró entonces en la Resistencia y en diciembre de 1941 fue detenido. Permaneció bajo arresto domiciliario hasta que en abril de 1943 fue enviado al campo de prisioneros de Buchenwald, en Alemania, donde fue liberado en mayo de 1945. Finalizada la guerra y reconstituida la CGT, recuperó la dirección de la organización aunque tuvo que compartir la secretaría general con el dirigente comunista Benoit Frachon.

A lo largo de su trayectoria sindical, Jouhaux había tratado de mantener la independencia política de la CGT aunque, en algunos periodos, la Confederación fue la referencia sindical del Partido Comunista. Como en ocasiones anteriores, surgieron diferencias irreconciliables sobre planteamientos tácticos e ideológicos entre la formación política y la sindical y, en 1947, Jouhaux optó por abandonar la CGT para fundar, junto a otros líderes, la CGT-Fuerza Obrera.

Desde la presidencia de la nueva CGT-FO, abogó decididamente por los valores que, desde siempre, habían formado parte de su compromiso ideológico: la libertad sindical y su independencia del poder político, el establecimiento de los Estados Unidos de Europa, la unidad de acción de los trabajadores de todo el mundo y el incremento del rango social de la clase obrera.

La concepción de sindicalismo al que Jouhaux consagró toda su vida ya había quedado plasmada en las páginas de "La batalla sindicalista", el órgano de difusión de la CGT editado entre 1911 y 1921, amén de en sus muchas publicaciones y discursos. En cualquier caso, este ideario sustentado en la independencia, el federalismo y la unidad sindical atrajo rápidamente nuevos miembros a la CGT-FO. Desde 1947 hasta su muerte, Jouhaux fue presidente del Consejo Económico Nacional, organismo constituido con el objetivo de integrar todas las fuerzas productivas en la estructura económica de Francia.

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