Francisco Largo Caballero

(Madrid, 1869 - París, 1946) Político y dirigente socialista español. En 1890 se afilió a la UGT y en 1894 al PSOE. En 1905 fue elegido concejal en Madrid. Miembro de la Comisión Ejecutiva de la UGT, fue detenido en 1909 acusado de preparar la huelga contra la guerra de Marruecos. Durante la huelga revolucionaria de 1917, estuvo en el comité de huelga, por lo que fue condenado a prisión, pero quedó libre al ser elegido diputado (1918). Ese mismo año se convirtió en secretario general de la UGT. En 1920 se opuso a la adhesión del partido a la III Internacional. Vicepresidente del PSOE en 1928, tras proclamarse la República fue ministro de Trabajo, cargo que volvió a ocupar en el Gobierno de Azaña (1931-1933). Con la victoria de la derecha en las elecciones, dejó las posturas moderadas y propugnó un frente unido de los trabajadores. Detenido a raíz del movimiento de octubre de 1934, en 1936 fue elegido diputado por el Frente Popular. Durante la guerra civil fue presidente del Consejo de Ministros (1936-1937). Detenido en Francia por los nazis, murió al poco tiempo de su liberación.


Francisco Largo Caballero

A los nueve años se inició en el oficio de estucador, ámbito laboral en el que desarrollaría su actividad como sindicalista. En 1890 ingresó en la Unión General de Trabajadores (UGT), fundada en 1888, y en otoño de aquel mismo año participó en la organización de una huelga de escayolistas para reivindicar la jornada laboral de ocho horas, lo que supuso el principio de su trayectoria ascendente en la UGT. En 1894 ingresó en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), comenzando así su carrera política. Desde 1904 fue uno de los seis vocales integrantes de la Junta Directiva del Instituto de Reformas Sociales que designaban los trabajadores; al año siguiente ocupó su primer cargo político al salir elegido concejal del Ayuntamiento de Madrid por el PSOE, cargo que siguió ocupando tras los comicios municipales de 1909 y 1913.

En calidad de vicepresidente del Comité Nacional de la UGT, fue uno de los cuatro firmantes del manifiesto conjunto del PSOE y la UGT del 12 de agosto de 1917 para convocar una huelga general revolucionaria, que empezó al día siguiente y desencadenó la tercera fase de la crisis de 1917; como consecuencia de ello, fue detenido el 29 de septiembre de ese mismo año con los otros tres integrantes del comité de huelga y firmantes del manifiesto: Daniel Anguiano, como vicesecretario de la UGT, y Julián Besteiro y Andrés Saborit, como vicepresidente y vicesecretario, respectivamente, del PSOE. Los cuatro fueron juzgados, condenados a cadena perpetua y trasladados al penal de Cartagena (Murcia).

En las elecciones legislativas de 1918 fue elegido diputado a Cortes (al igual que sus compañeros de presidio), por lo que fue excarcelado en mayo de 1918; en el XIII Congreso de la UGT, celebrado en julio de aquel mismo año, salió elegido secretario general, cargo que habría de ocupar durante una veintena de años. Como secretario general de UGT, asistió en 1919 al congreso de la II Internacional en Berna y al I Congreso de la Federación Sindical Internacional (FSI), que tuvo lugar en Ámsterdam. A su regreso, y contra los criterios de otros dirigentes socialistas, Largo Caballero se opuso a la integración del PSOE en la III Internacional, razón por la cual no formó parte de la ejecutiva del PSOE salida del congreso extraordinario de 1920, en el que eran mayoritarios los partidarios de la adhesión a la misma.

Durante la dictadura del general Miguel Primo de Rivera (1923-1929), Largo Caballero apoyó (frente a la postura contraria de otros dirigentes socialistas como Indalecio Prieto o Fernando de los Ríos) la aceptación de cargos públicos por parte de los militantes del partido y del sindicato, hasta el punto de que él mismo formó parte, a partir de 1924, del Consejo de Estado. La pretensión de Primo de Rivera de perpetuar un régimen que había nacido con vocación de provisionalidad llevó a Largo Caballero a distanciarse de la postura del dictador y, finalmente, apoyó la tesis defendida por Indalecio Prieto de integrar al PSOE en el pacto de San Sebastián (1930), cuyo objetivo último era derrocar al rey Alfonso XIII y preparar el advenimiento de la república.

Tras las elecciones municipales de 1931, y ante la victoria de los republicanos en las principales capitales de provincia y la proclamación de la Segunda República, Alfonso XIII abandonó España. Los firmantes del pacto de San Sebastián constituyeron un gobierno provisional, presidido por Niceto Alcalá Zamora, en el que Francisco Largo Caballero se hizo cargo de la cartera de Trabajo. Tras la aprobación de la Constitución de 1931, se mantuvo al frente del mismo ministerio en el primer gabinete presidido por Manuel Azaña (1931-1933). En 1932 fue elegido presidente del PSOE, cargo en el que permanecería hasta su dimisión en 1935.

La victoria conservadora en las elecciones de 1933 hizo que los dirigentes del PSOE tuvieran que abandonar el gobierno y pasar a la oposición. Largo Caballero, que había ido evolucionando hacia posiciones cada vez más extremas, intervino de forma decisiva en los preparativos de la Revolución de Octubre de 1934, acelerada por la entrada de ministros pertenecientes a la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) en el gobierno de Alejandro Lerroux (1934-1935). Sofocada la revuelta, fue juzgado y condenado por su implicación en los sucesos revolucionarios, pero quedó pronto en libertad.

Tras el estallido de la Guerra Civil (1936-1939), y mientras las tropas nacionales avanzaban sobre Madrid, Francisco Largo Caballero fue designado para presidir un gobierno de coalición (1936-1937), compuesto por ministros de las diferentes fuerzas políticas que conformaban el Frente Popular y en el que ocupó también la cartera de Guerra; sin embargo, por su incapacidad para resolver la crisis barcelonesa de comienzos de mayo de 1937 (enfrentamientos callejeros entre la Generalitat de Catalunya y los comunistas con los anarquistas y los militantes del Partido Obrero de Unificación Marxista, POUM), se vio obligado a dimitir de la presidencia del gobierno y, carente incluso del apoyo de los tres ministros socialistas, a abandonar sus cargos en el PSOE y en la UGT.

En enero de 1939 abandonó España con destino a Francia, pero, tras la invasión de este país por las tropas nacionalsocialistas alemanas (1940), fue detenido por el gobierno colaboracionista de Vichy, entregado a los alemanes e internado en 1943 en el campo de concentración de Sachsenhausen, cerca de Oranienburg (Alemania), de donde fue liberado en 1945, poco antes de su fallecimiento.