Luis Loayza

(Luis Loayza y Elías; Lima, 1934) Narrador y ensayista peruano que pese a la brevedad de su obra figura entre los más importantes escritores de su generación. Sus dos libros de relatos, El avaro (1955) y Otras tardes (1985), así como la novela Una piel de serpiente (1964), muestran a un narrador de estirpe clásica en la superficie, por la aparente sencillez de su lenguaje y su acerada precisión, pero decididamente moderno en la expresión, especialmente por el carácter fragmentario de sus textos y la voluntad de diálogo interno y coherente que hay entre ellos.


Luis Loayza

Miembro de la llamada Generación del 50 de la literatura peruana, Luis Loayza es quizá el que mejor puede adjudicarse la etiqueta de “autor de culto”. Junto a Mario Vargas Llosa, Julio Ramón Ribeyro y Alfredo Bryce Echenique, Loayza sobresale entre aquella reducida nómina de escritores que propició profundos cambios en los hábitos de la tradición narrativa de su país. De él dijo el crítico J. Ortega, deslindando su estilo de la línea preponderante en América Latina: "Relatos como los de Luis Loayza son, si realmente lo son, una tendencia narrativa poética: no en el dudoso sentido de prosa poética, sino en el más radical de escritura animada por una exploración verbal".

Otra faceta no menos lograda del autor es la de ensayista: El sol de Lima (1974), Sobre el 900 (1990) y Libros extraños (2000), entrelazan la reflexión sobre la peruanidad y el papel del escritor en tanto lector, sin excesos retóricos, pero con profundo rigor. Loayza también ha traducido numerosos autores de lengua inglesa como Thomas de Quincey, R. L. Stevenson o Nathaniel Hawthorne.

Biografía

Luis Loayza cursó estudios de derecho y letras en la Pontificia Universidad Católica del Perú, y ya desde joven inició una intensa amistad con Abelardo Oquendo y Mario Vargas Llosa, con quienes llegó a publicar varias revistas literarias, como los tres números de Literatura (1958-1959), donde entre otras cosas se publicaron poemas de Sebastián Salazar Bondy y Raúl Deustua y una traducción de un cuento de Paul Bowles que llevó a cabo el propio Loayza.

Fue en una de estas revistas literarias (Cuadernos de Composición, que dirigía Oquendo), donde Loayza publicó su primera colección de cuentos, El Avaro (1955), ampliada muchos años después en El Avaro y otros cuentos (1974). En esta obra de presentación resulta muy acusada la influencia del argentino Jorge Luis Borges, de quien Loayza era entonces muy admirador, pero también la del checo Franz Kafka; se trata de un conjunto de breves y simples relatos que muestran retazos de situaciones absurdas o insólitas nacidas de hechos cotidianos.

Loayza siguió una trayectoria profesional como traductor. Después de un primer y breve viaje a Europa a finales de la década de 1950, volvió al Perú en 1961 por espacio de dos años, que aprovechó para colaborar en el diario Expreso de Lima. En 1963 se trasladó a los Estados Unidos de América (a Nueva York), y poco después de nuevo a Europa, donde trabajó durante años como traductor en París y en Ginebra, ciudad en la que se estableció en 1974.

En su siguiente colección de relatos, Otras tardes (1985), y en su única novela, Una piel de serpiente (1964), Luis Loayza demuestra una mayor destreza, imaginación y libertad. Una piel de serpiente constituye una especie de mezcla entre nouveau roman y lo que algunos críticos denominaban “novela de dictadura”, ya que en cierto modo constituía una crónica de los enfrentamientos entre los jóvenes universitarios y las fuerzas del orden durante la dictadura del general Manuel Odría. Los relatos de Otras tardes, en cambio, destacan por la densa caracterización psicológica de sus personajes a través de un lenguaje sutil y depurado.

No menos reconocida es la producción ensayística de Luis Loayza. Sus ensayos constituyen una pieza de orfebrería de la prosa y la reflexión literaria no sólo peruana, sino latinoamericana, como afirmó el propio Vargas Llosa. Con una mezcla de erudición y claridad en el estilo y de creatividad y libertad en sus postulados, Loayza erigió una obra crítica de indudable belleza y elegancia, que inició con El sol de Lima (1974). Se trata de un conjunto de ensayos sobre la historia de la literatura peruana del siglo XX, a la que volvería más tarde con otra joya de ensayo, Sobre el 900 (1990). A estas dos obras se le unió Libros extraños, publicado en el año 2000.

Además de en la literatura peruana, Loayza detiene su pluma y su aguda mirada sobre una amplísima diversidad de temas relacionados con las letras. Puede ser el Ulises de James Joyce; los breves apuntes sobre Simbad, al que llamó “Simbad el Maligno”; los mucho más extensos análisis como los que realizó sobre la obra de autores como Garcilaso de la Vega el Inca, Juan de Espinosa Medrano, Ricardo Palma, Abraham Valdelomar, José de la Riva Agüero o los hermanos Francisco y Ventura García Calderón; el prólogo de su propia traducción de las obras de Thomas de Quincey (también tradujo a otros escritores anglosajones como Arthur Machen, Nathaniel Hawthorne o Robert Louis Stevenson; las consideraciones sobre la biografía de Jorge Luis Borges que escribió Emir Rodríguez Monegal, o sobre la curiosa aparición de dos personajes peruanos en Rojo y negro de Stendhal y En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. En todos ellos salta la sorpresa, ya sea por su imaginación, por el punto de vista o por la perspicaz agudeza de su mirada.

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