Vicente López Portaña

(Valencia, 1772 - Madrid, 1850) Pintor español que alcanzó gran fama por sus retratos, especialmente de personajes de la corte y nobleza. Estudió en Valencia y en Madrid, donde fue discípulo de Maella. Seguidor de la tradición académica, fue pintor de Fernando VII. Decoró el techo del salón de Carlos III en el palacio real de Madrid e hizo numerosos retratos de los monarcas y de las personalidades de la época fernandina.


Vicente López Portaña

Hijo de Cristóbal López Sanchordi y Manuela Portaña Miró, Vicente López Portaña pasó su juventud en Valencia, donde recogió la herencia barroca de la región. Estudió en la Real Academia de San Carlos y cosechó tempranos reconocimientos: a los diecisiete años obtuvo el primer premio de pintura y el premio de primera clase con cuadros de temas bíblicos, como Tobías restableciendo la vista de su padre (Museo de Valencia).

En esta etapa, su estilo era indeciso, con influjo de los artistas eclécticos valencianos del siglo XVIII: Juan Conchillos, el canónigo Victoria y otros. Pensionado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Vicente López Portaña se puso bajo la influencia y magisterio indirecto de Anton Raphael Mengs y directo de Mariano Salvador Maella. El influjo del primero lo recibió sobre todo a través de Gregorio Ferro.

En 1794 regresó a Valencia, donde comenzó una época de verdadero dominio artístico. Fue nombrado académico de San Carlos, con un retrato que preludia ya su futura especialidad, con encarnaduras nacarinas (Joaquín Pareja, en el Museo de Valencia). En 1799 ocupó el cargo de director de pintura en la misma academia, que presidió en 180l. En 1795 casó con María Piquer y tuvo dos hijos, también pintores, muy influidos por el estilo de su padre pero menos relevantes: Bernardo y Luis.

Con motivo de la visita de Carlos IV a Valencia, la Universidad le encargó un retrato de familia; el resultado fue La familia real, una composición muy barroca, al gusto de la época, algo amanerada y agria de color. El rey le nombró pintor de cámara honorario, y López siguió en Valencia. Pintó por entonces dos estimables retratos: el de Vicente Blasco y el de Paborde Sala.

En 1815 Fernando VII le nombró pintor de cámara; Vicente López marchó a Madrid y ya todo el resto de su vida giraría en torno a la corte. Se especializó en retratos y en decoración de paredes y techos al fresco. Asesor artístico del rey, restauró los cuadros que del Alcázar pasaban al Museo Nacional del Prado, del que fue director.

Vicente López Portaña ha sido considerado el mejor pintor de dibujo y oficio de toda su época, dominada por Anton Raphael Mengs y el academicismo. No acabó de asimilar los aires románticos que empezaban a sentirse, sobre todo al final de su vida. Su inmejorable soltura y calidad de pincel estuvo falta del necesario paralelo del genio de pintor, que es el que le hubiera hecho indiscutible entonces y en la posteridad. Donde mejor se aprecia su valía pictórica es quizá en los apuntes, bocetos y borradores de pequeño tamaño, como por ejemplo el de Los Reyes Católicos recibiendo una embajada del rey de Fez, en el Museo de Bellas Artes de Valencia.

Como obras más importantes pueden destacarse los retratos de diversas personalidades: el General Narváez (Museo de Valencia), Fernando I de las Dos Sicilias, el comisario Varela (Real Academia de Bellas Artes de San Fernando), las condesas de Gaviria, el canónigo Liñán, Fernando VII de España, María Josefa Amalia de Sajonia, el infante don Antonio, los reyes de Nápoles, el general Castaños, Francisco de Paula Martínez de la Rosa y Francisco de Goya y Lucientes, entre otros. Hay cuadros suyos en museos y colecciones particulares de Madrid y en el Museo de Bellas Artes de Valencia.