María Teresa de Austria

(Madrid, 1638 - Versalles, 1683) Reina de Francia (1660-1683). Hija de Felipe IV de España, se casó en 1660 con Luis XIV de Francia. El matrimonio había sido concertado por Felipe IV en virtud del Tratado de los Pirineos (1659). María Teresa de Austria renunció a sus derechos hereditarios a la corona española a cambio de una fuerte suma de dinero que nunca se haría efectiva, y a lo largo de su reinado no intervino en ningún momento en la política francesa.


María Teresa de Austria

Celebrada en San Juan de Luz el 9 de junio de 1660, la boda entre María Teresa de Austria y Luis XIV de Francia, que sería llamado el Rey Sol, era una de las condiciones impuestas por la corte francesa (representada por el cardenal Mazarino) a Felipe IV en el Tratado de los Pirineos (1659), que había puesto fin a la guerra entre españoles y franceses que había tenido como principales escenarios Flandes y Cataluña.

Al iniciarse las negociaciones previas a la firma del tratado, María Teresa era la princesa heredera de la Corona española. La instigadora del matrimonio, Ana de Austria (madre de Luis XIV y hermana de Felipe IV), veía la posibilidad de que su hijo Luis XIV adquiriera, a través de María Teresa de Austria, derechos sucesorios sobre la monarquía hispánica.

Ante esta posibilidad, la Corona española se mostró reticente al acuerdo, de modo que exigió la renuncia de María Teresa de Austria a sus derechos de sucesión al trono. Como condición para aceptar dicha renuncia, Francia impuso a Felipe IV una dote de 500.000 escudos, condición que respondía al convencimiento por parte del cardenal Mazarino de que el rey español no disponía de suficiente capacidad financiera para satisfacer tal cantidad: el posible impago de la dote invalidaría la renuncia de la infanta española.

En efecto, la dote no se pagó por completo, y ese incumplimiento parcial de los acuerdos del tratado serviría posteriormente de excusa a Luis XIV para justificar la reanudación de las hostilidades contra los territorios españoles en Flandes y la intervención francesa en la sucesión de Carlos II.

Siempre al margen de la situación política, María Teresa de Austria llevó una vida devota y prestó servicio a enfermos y pobres de los hospitales de París. Del matrimonio entre María Teresa de Austria y Luis XIV nacieron seis hijos, de los que sólo sobrevivió uno, Luis. Debido al largo reinado de su padre, el delfín Luis no accedió al trono; en cambio el hijo del delfín Luis, Felipe de Anjou, se convertiría en Felipe V de España.

Previamente, la corte francesa había considerado nula la renuncia de María Teresa a sus derechos hereditarios por razón del impago de la dote. A su vez, tanto Luis XIV como el delfín Luis habían renunciado a dichos derechos en favor de Felipe de Anjou, nieto de María Teresa. En el último testamento de Carlos II, el rey español reconocía que la razón por la que su hermana había renunciado al trono era para evitar la unión de las coronas francesa y española. Considerando que tal peligro ya no existía, Carlos II aceptaba que el nieto de su hermana, Felipe de Anjou, fuera el legítimo sucesor al trono español.

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