Ezequiel Martínez Estrada

(San José de la Esquina, 1895 - Bahía Blanca, 1964) Escritor argentino, una de las figuras más sobresalientes del género ensayístico en América Latina. El conjunto de la obra de Ezequiel Martínez Estrada lo sitúa en una de las cimas del pensamiento argentino contemporáneo. Sus agudas reflexiones sobre la realidad nacional, formuladas en su mayoría a partir de los años treinta, constituyen una fuente inagotable de debate y discusión, al tiempo que de irradiación de ideas y propuestas para comprender el país y su compleja realidad.


Martínez Estrada con el periodista Jorge Ricardo Masetti

Nacido en el seno de una familia humilde, fue un verdadero autodidacta. Trabajó como empleado en Correos y dio clases de literatura en el Colegio Nacional de la Universidad de La Plata. Se inició en el campo literario como poeta, con la publicación de Oro y piedra (1918), Nefelibal (1922), Motivos del cielo (1924), Argentina (1927) y Humoresca (1929), de clara influencia modernista. Leopoldo Lugones lo saludó desde las páginas de La Nación con el poema Laureado en Gay saber. En la década siguiente abordó el ensayo con Radiografía de la pampa (1933), y luego inició un silencio literario que se prolongó hasta 1940, cuando publicó La cabeza de Goliath.

En 1945 abandonó los cargos públicos por su rotunda oposición al gobierno de Juan Domingo Perón. Luego de una enfermedad que lo mantuvo postrado entre 1950 y 1955, Ezequiel Martínez Estrada retomó la escritura con Coplas del ciego (1959), un conjunto de aforismos; ese año viajó a México, donde se dedicó a la enseñanza, y en 1960 marchó a Cuba. Allí permaneció un año trabajando en una monumental obra sobre José Martí.

Su residencia en ese país y el discurso que pronunció con motivo del aniversario de la revista Cuadernos Hispanoamericanos le valieron críticas adversas en Argentina. Martínez Estrada respondió desde la revista uruguaya Marcha, argumentando que no era comunista sino defensor de la revolución cubana, un cristiano al margen de la Iglesia, partidario de la libertad y la dignidad de los hombres. Pensador independiente, dijo lo que creía justo, sin hacer concesiones, pero su feroz antiperonismo y su defensa de la Cuba de Fidel Castro lo habían dejado aislado. Cuando falleció tenía dactilografiadas ochocientas páginas del libro sobre Martí, que se publicó posteriormente en la isla.

La formación intelectual de Ezequiel Martínez Estrada se nutrió de lecturas innumerables, entre las que figuraron Sigmund Freud, George Simmel y Oswald Spengler; un lugar fundamental ocupó en este sentido la obra de Keyserling, que contribuyó a la consolidación de su visión telúrica y determinista, según la cual la geografía es un factor esencial en la formación de la personalidad humana.

Este "fatalismo telúrico" se asienta en la idea de una América excluida de la historia, de la acción y del tiempo por su pertenencia al mundo de la naturaleza. De ahí que para Martínez Estrada la historia argentina sea menos historia que etnología, es decir, la historia de los pueblos sin historia. El hombre argentino sería así un ser natural, primitivo, salvaje, prisionero de la naturaleza y el paisaje. Al serles negada la posibilidad de la auténtica historia, los argentinos, según el autor, se ven en la necesidad de inventar otra, artificial y falsa.

Su ensayo Radiografía de la pampa resulta una implacable exposición de los males argentinos, de las fallas éticas y espirituales y de la carencia de autenticidad de la vida nacional. Escrito en 1933, durante la llamada "década infame" argentina, su profundo pesimismo seguramente no es ajeno a esas aciagas circunstancias históricas. La cabeza de Goliath, continuación del anterior, analiza el ámbito urbano.

Otros ensayos del autor en una línea similar son ¿Qué es esto? (1956), Cuadrante del pampero (1956), Las 40 (1957) y Exhortaciones (1957), a los que deben sumarse sus valiosos estudios sobre dos autores clave en la forja de la literatura nacional, Domingo Faustino Sarmiento y José Hernández: Sarmiento (1946), Invariantes históricos en el Facundo (1947) y Muerte y transfiguración de Martín Fierro (1948). De su obra narrativa cabe destacar Tres cuentos sin amor y Sábado de gloria (ambas de 1956), Examen sin conciencia (1956) y La tos y otros entretenimientos (1957).