Juan Martínez Silíceo

(Juan Martínez Guijarro; Villagarcía de Extremadura, c. 1486 - Toledo, 1557) Eclesiástico y erudito español. Enseñó en las universidades de París y Salamanca, y fue preceptor del príncipe Felipe. Nombrado obispo en 1545, promulgó el primer estatuto de limpieza de sangre, antecedente de la discriminación legal contra los conversos. En 1556 fue elevado a cardenal. De sus obras destaca el manual de matemáticas titulado Ars arithmetica (1514).


Juan Martínez Silíceo

De orígenes humildes (pertenecía a una familia de labradores), Juan Martínez Guijarro fue pastor durante su infancia y posteriormente se estableció en Llerena (Badajoz), por aquel entonces centro cultural de la región, donde aprendió los rudimentos de la gramática. Inició sus estudios de filosofía en Sevilla y, siguiendo con su vida de privaciones, se trasladó a Valencia con el propósito de emprender viaje a Roma, pero en la ciudad levantina entró en contacto con un clérigo que lo llevó a París.

En la capital francesa amplió los estudios filosóficos y se dedicó con afán a las matemáticas. A instancias de uno de sus condiscípulos, Juan Martínez Guijarro se aplicó el apelativo de Silíceo y editó sus primeros libros de matemáticas, a pesar de que su situación económica era más que precaria y que vivía casi de limosnas. A los veinticuatro años, cuando ya era profesor de filosofía en París, sus amigos le llamaron para que ejerciera la docencia en Salamanca. Se cree que por estas fechas ya debía de ser sacerdote, pero no se sabe ni cuándo ni dónde se ordenó.

En 1525 fue nombrado canónigo magistral en Coria (Cáceres) y diez años después el emperador Carlos V lo nombró preceptor de su hijo Felipe, destinado a suceder a su padre en el trono español como Felipe II. En 1541, y considerando terminada la educación del príncipe Felipe, Juan Martínez Silíceo fue preconizado obispo de Cartagena (Murcia), de donde fue promovido a Toledo como sucesor del cardenal Juan Tavera.

El papa Pablo IV (1555-1559) lo elevó al solio cardenalicio en 1555. Su labor en la archidiócesis de Toledo fue encomiable: fundó el Colegio de Doncellas Nobles, el de Infantes y el monasterio de Recogidas de Santa María Blanca. De entre sus obras cabe destacar Ars arithmetica (París, 1514), Arte calculatorio (Salamanca, 1520) y Defensorium statuti Toletani (Toledo, sin fecha). Todo su epistolario permanece inédito y se conserva manuscrito en la Biblioteca Nacional de Madrid.

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