Pedro Messía de la Cerda

(Córdoba, 1700 - Madrid, 1783) Militar y administrador colonial español que fue virrey de Nueva Granada (1761-1772). Quinto marqués de la Vega de Armijo, Pedro Messía de la Cerda y de los Ríos reorganizó los ingresos hacendísticos del virreinato y se preocupó del nivel material y cultural de la colonia; también se ocupó de hacer cumplir la disposición de expulsión de los jesuitas del territorio virreinal (1767).


Pedro Messía de la Cerda, marqués de la Vega de Armijo

Pedro Messía de la Cerda ingresó en la carrera de armas sentando plaza de guardiamarina en Cádiz (1717). Bien pronto acudió a diversas de las numerosas campañas y enfrentamientos militares que tuvieron lugar a lo largo del siglo XVIII entre las potencias europeas. Su bautismo de fuego fue en la expedición a Cerdeña, como miembro de la escuadra al mando del marqués de Mari. Más tarde participó en la conquista de Sicilia con la escuadra de Gaztañeta, y en la batalla naval de Cabo Passaro frente a la escuadra del almirante inglés Georges Byng, a resultas de la cual fue hecho prisionero y liberado en un canje.

Hizo viajes entre América y España con la flota de Indias dirigida por Guevara, y realizó expediciones de castigo a la piratería berberisca en el Mediterráneo. Ascendido a alférez de fragata en 1726, embarcó en la escuadra de Rodrigo de Torres que operó en el Canal de la Mancha. Como teniente de fragata intervino en la expedición contra Orán dirigida por el duque de Montemar, y formó parte de la escuadra del general Cornejo (1732) y de la expedición a Italia del conde de Clavijo (1733). Navegó ya como capitán de fragata (desde 1735) por aguas de América y de las Azores, y fue promovido a capitán de navío en 1745.

Ese mismo año tomó el mando del navío Glorioso, con el que combatió reiteradas veces contra los ingleses. En 1747 rechazó el ataque del navío Warwich y la fragata Lark junto a las Azores; repelió un nuevo ataque junto al cabo Finisterre del almirante Georges Byng, y consiguió descargar su mercancía en el puerto de Corcubión; más tarde volvió a ser perseguido a la altura del cabo de San Vicente, en su orza hacia Cádiz, acometida que de nuevo repelió aunque hubo finalmente de rendirse.

Ascendido por estas acciones a jefe de escuadra, recibió la llave de gentilhombre y en marzo de 1760 tomó el mando de una escuadra que debía hacer frente a los corsarios argelinos. Establecido en Cartagena (Murcia), en la escuadra de su comandante general, Liaño, que perseguía el corso berberisco, en 1755 fue ascendido a teniente general de la Real Armada, y dos años después ocupó una plaza en el Consejo Supremo de Guerra, ya con el grado de teniente general.

Virrey de Nueva Granada (1761-1772)

En 1760 Pedro Messía de la Cerda fue nombrado virrey, gobernador y capitán general de Nueva Granada, además de presidente de la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá. Llegó a su destino, el puerto de Cartagena de Indias, en octubre del mismo año, y a Santa Fe de Bogotá en febrero de 1761. Lo acompañaba el célebre botánico y naturalista José Celestino Mutis, quien medió para que el nuevo virrey dispusiera la creación de cátedras de matemáticas en todos los centros de enseñanza superior de Nueva Granada; Messía aprobó asimismo la fundación del primer colegio femenino de las Américas.

Bajo su administración, Pedro Messía de la Cerda intentó aumentar los tributos recaudados para la Real Hacienda: creó un nuevo estanco del tabaco, a imagen y medida del que ya existía para el aguardiente de caña, y nacionalizó el servicio postal; intentó promover la minería dedicada al oro y la plata (yacimientos de Mariquita), sin duda la actividad económica más rentable del virreinato, a cuyo frente puso a los hermanos Fausto de Elhuyar y Juan José de Elhuyar, químicos y científicos españoles descubridores del volframio; y fundó una fábrica de salitre en Tunja y la Real Fábrica de Pólvora de Santa Fe de Bogotá.

El virrey Messía fue uno de los que propusieron a la Corona que accediera a la liberalización del comercio con el Nuevo Mundo, una cuestión que sería aprobada años más tarde (1778) por el rey Carlos III de España. Por otra parte, fue el encargado de hacer cumplir la Pragmática Sanción, promulgada por Carlos III en 1767, sobre la expulsión de los jesuitas de los territorios bajo soberanía española (en el caso de Nueva Granada, 187 jesuitas ordenados), así como de administrar sus bienes y posesiones: dispuso que las bibliotecas de los jesuitas fueran llevadas a Granada, para más tarde crear con sus fondos la futura Biblioteca Bogotana, la primera biblioteca pública del virreinato.

Por lo que respecta a actividades militares, Pedro Messía de la Cerda fue un prolífico director de expediciones de pacificación de los indígenas no reducidos, como los motilones, los chimilas, los guajiros y los cunas (en este caso, apoyando al gobernador del Darién), aunque con escasos resultados, los mismos que consiguió en su intento por promover nuevas misiones. En cuestiones de defensa hubo de acudir a Cartagena de Indias (1772) ante las noticias de un nuevo intento de bloqueo del puerto de La Habana por una flota inglesa.

En los últimos años de su mandato se produjo un enfrentamiento con la región de Quito, surgido en parte por la promulgación de nuevos impuestos, en parte por su propuesta de abolir la Real Audiencia de Quito; la rebelión de la aristocracia criolla de la zona (que exigía la abolición del estanco sobre el aguardiente de caña) acabó derivando en una verdadera revuelta social, con saqueos y llamadas a la expulsión de todos los españoles de la ciudad de Quito, que el virrey no pudo reprimir por carecer de tropas suficientes. En 1772, cumplido su mandato y traspasadas sus funciones a su sucesor, Manuel de Guirior, Pedro Messía embarcó en Cartagena de Indias de vuelta a España.

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Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en [fecha de acceso: ].