George Moore

(George Augustus Moore; Moore Hall, 1852 - Londres, 1933) Escritor irlandés, uno de los introductores del naturalismo francés en Inglaterra, aunque, como muchos escritores de la época, abandonó esta tendencia para cultivar una estética simbolista, visible en algunos de sus dramas más conocidos.


George Moore

Pasó una indisciplinada infancia en la hacienda paterna y aprendió más de los mozos de cuadra que de los maestros de la escuela; fue enviado con su hermano al Oscott College de Birmingham, del que fue expulsado por pereza; no entró en la universidad, y apenas llegó a la mayoría de edad se dirigió a París a estudiar pintura y asistió a la célebre Académie Julian (donde aprendió a entender los misterios del color, pero no a pintar) y a la tertulia de escritores y artistas impresionistas que se reunía en el café Nouvelle Athènes de Montmartre, entusiasmándose sobre todo con Édouard Manet, Edgar Degas y Camille Corot, que fueron para siempre sus ídolos en pintura, como Walter Pater, Honoré de Balzac e Iván Turguénev lo fueron en literatura.

En el estudio de Manet conoció a Émile Zola, y a través de éste a Edmond Goncourt, la obra del cual, junto con la de su hermano, tanta influencia había de ejercer sobre él. Pero la primera influencia literaria que experimentó fue la de Charles Baudelaire, ya que, en 1877, publicaba una colección de poesías con el característico título de Flores de pasión; en 1881 se aventuró sin más a escribir en francés la primera versión de sus confesiones (Confesiones de un joven).

Pero el destino de poeta menor no satisfacía las ambiciones de George Moore. En 1885 se estrenó como novelista con La mujer de una máscara, relación naturalista hecha a ejemplo de Zola; en A Drama in Muslin (1886) adoptó la técnica del simbolismo francés; en A Mere Accident (1887) presentaba en forma superficial el primer personaje inglés modelado según el Des Esseintes de Joris-Karl Huysmans; en Mike Fletcher (1889) mostraba haber asimilado la parte más llamativa de la filosofía de Schopenhauer, entonces en boga; en las Confesiones, en fin, daba un documento típico del decadentismo.

A fuerza de imitar a unos y a otros, George Moore acabó por encontrar su camino; con la novela Esther Waters (1894), aun siguiendo el esquema naturalista al narrar un lastimoso episodio bastante gris, logró superar un modelo como Germinia Lacerteux, de los hermanos Goncourt, y trazó un cuadro bien estructurado y poético de un sector popular de la vida inglesa. En Evelyn Innes (1898) daba George Moore un "pendant" inglés del Piacere de Gabriele D'Annunzio, con helenismo esteticista a lo Théophile Gautier, música de Wagner y seudomisticismo. Decididamente mística quiso ser la siguiente, Hermana Teresa (1901), en la que asistimos a la entrada en el claustro de Evelyn; en esta novela sigue las huellas de En ruta de Huysmans.

La guerra boer y la crueldad de los campos de concentración de Herbert Kitchener hicieron aborrecer a Moore la vida inglesa. En 1901 volvió a Irlanda, y durante los diez años de su etapa irlandesa se asoció con W. B. Yeats, John Millington Synge, Lady Augusta Gregory, Edward Martyn y los demás escritores representativos del Renacimiento celta; durante un cierto tiempo fue entusiasta defensor del teatro irlandés. The Untilled Field (1903) es una colección de cuentos de la vida irlandesa a la manera de Turguénev; El lago (1905), historia de la evasión de un joven sacerdote de la "prisión del catolicismo", encubre la insatisfacción del autor por la religión de sus padres. George Moore se convirtió al protestantismo, pero fue un converso molesto para la Iglesia de Irlanda.

En 1911 volvió a Inglaterra, y describió sus relaciones con los escritores irlandeses, sus entusiasmos y sus desilusiones en la trilogía autobiográfica Salutación y despedida (1911, 1912, 1914), donde se mezclan realidad y fantasía en un libro extremadamente cambiante y malévolo. Sus Memoirs of my Dead Life (1906, Memorias de mi vida pasada) se inspiran en el Journal de los Goncourt, pero aquí, en vez de la sordidez burguesa de los autores franceses, hallamos una malicia de naturaleza aristocrática, audaz, nada pedantesca y siempre sazonada de exuberancia irlandesa.

En la misma vena siguió en Avowals (1919) y Conversaciones en Ebury Street (1924), llamada así del nombre de la calle que habitaba en Londres. Junto con la trilogía autobiográfica, escribió un drama, El apóstol (1911), que contenía el germen de El torrente Kerith (1916), novela que se inspiró en Vida de Jesús de Ernest Renan; marchó a Palestina para conocer "de visu" el fondo del episodio que intentaba narrar. En Eloísa y Abelardo (1921) llevó a la perfección el método de la narración oral; lo mismo aquí que en El torrente Kerith se advierte la influencia de Walter Pater, de quien deriva también la prosa sinuosa y cautivadora, característica de la madurez de Moore.

El torrente Kerith fue convertido en drama en The Passing of the Essenes; para el teatro escribió también La llegada de Gabrielle (1923) y Un inmortal (1926), en la que Shakespeare es tratado con poco respeto. Su última obra, Afrodita en Aulide (1930), fue redactada varias veces y se resiente de la influencia de la antigua novela griega, sobre todo en el estilo. La obra de Moore es producto de una serie de experimentos, y sus afirmaciones son la resultante de una serie de contradicciones; el genio fue para él, como ha observado agudamente un crítico, fruto de una larga impaciencia.

Cómo citar este artículo:
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en [fecha de acceso: ].