Nagai Kafu

(Nagai Sokichi; Tokyo, 1879 - Ichikawa, 1959) Escritor japonés. Tras la publicación de su novela Jigoku no hana (Una flor en la infierno, 1902), se puede considerar iniciado el naturalismo en Japón. Desarrolló labores docentes en la Universidad de Keio, de las que dimitió en 1906. Residió en EE UU (1903-1907) y en Francia (1907-1908), para después regresar a su país. Tras publicar Ude Kurabe (Geishas rivales, 1917) dejó prácticamente de escribir hasta que en 1937 volvió al lirismo de su primera época con Bokuto Kidan (Una extraña historia del este del río).


Nagai Kafu

Junto con Mori Ogai y Natsume Soseki, Nagai Kafu es uno de los grandes escritores japoneses de la época moderna. Debutó con Una flor en el infierno (1902) y Yum no onna (La mujer del sueño), de 1903, con las cuales rindió homenaje a Zola y al naturalismo, que durante aquellos años estaban de moda en Japón. Sin embargo, muy pronto se desvinculó de este estilo y construyó su propio universo literario, que es el de la ciudad de Tokio antes del devastador terremoto de 1923, muy parecida a la vieja Edo.

A causa de su rebeldía y de desobedecer las órdenes paternas, y por frecuentar a menudo los barrios de placer, el ambiente del teatro "kabuki" o cualquier tipo de diversión popular y, más tarde, los cafés cantantes, su padre lo mandó en 1903 a Estados Unidos, para que trabajara en un banco. De allí se trasladó a París, y regresó a Japón en 1908. Las impresiones de este viaje por el extranjero aparecen en Amerika monogatari (Narraciones americanas), de 1908, y en Furansu monogatari (Narraciones francesas), de 1909, de estilo lírico y al mismo tiempo brillante.

A pesar del favor del público, sus obras fueron censuradas por el gobierno, a causa de los cáusticos comentarios sobre la sociedad japonesa y sus códigos morales. Las obras posteriores (novelas y cuentos) están ambientadas en los barrios de Tokio, donde el autor reflejaba el espíritu del tiempo y retrataba una galería de personajes menores compuesta de geishas, actores, prostitutas y vagos. Se trata de un variado "demi-monde" en el que nacen numerosas historias que no tienen una trama definida, sino que se basan en detalles, impresiones y colores, como en El río Sumida, Rivalidad, Hanabi (Fuegos de artificio), de 1921, y Ame shosho (Lluvia silenciosa). En este último, que es uno de sus mejores relatos, hay sin embargo algo más que la estéril nostalgia por algo perdido; como Mori Ogai, recuperaba el pasado para hablar del presente. Por ejemplo, utiliza uno de sus temas preferidos, el de los barrios de placer, para acusar abiertamente al poder, que, a pesar de intentar eliminarlos en nombre de la modernización del país, en realidad los empleaba como en el pasado.

Nagai Kafu fue profesor de Literatura en la Universidad de Keio, y fundó en 1910 una revista literaria, Mita bungaku, que contó con la colaboración de todos los que se oponían al naturalismo y a la invasión de las novelas en primera persona o confesionales. La revista publicó obras de jóvenes promesas como Jun'ichiro Tanizaki, valoradas de forma entusiasta por el autor. Gran conocedor de la poesía de Edo, esteta refinado y decadente y defensor del "arte por el arte", fue uno de los primeros escritores japoneses en encontrar una dimensión universal.

En los años críticos de la represión y de la guerra no asumió ningún compromiso público, aunque mostró siempre su desaprobación, tanto en sus relatos -Bokuto Kidan (Una extraña historia del este del río), de 1937-, como en el diario iniciado en 1917, donde anotaba los acontecimientos cotidianos de forma abierta y directa, mediante palabras sarcásticas y viñetas incisivas. Al terminar la guerra, las obras del "gran viejo", libres de las prohibiciones de la censura, fueron publicadas de nuevo, y gozaron durante largo tiempo de un gran éxito de público.