Francisco Navarro Villoslada

(Viana, 1818 - id., 1895) Político y escritor español. A través de sus novelas, pero sobre todo como periodista, fue un tenaz defensor del tradicionalismo católico. Cursó estudios de derecho y filosofía y, ya en sus inicios literarios, su actitud conservadora radical le procuró grandes admiradores y acérrimos detractores; entre estos últimos hubo quien, más allá de posiciones políticas, criticó su categoría literaria.


Francisco Navarro Villoslada

Francisco Navarro Villoslada estudió filosofía y teología en la Universidad de Santiago, y derecho en la de Madrid. Fue funcionario de la Administración Pública, secretario del Gobierno Civil de Álava y oficial del Ministerio de Gobernación, cargo que abandonó a la edad de cuarenta años. Desde los diecinueve publicaba artículos en prensa (comenzó en las páginas de El Correo Nacional) y en 1840 se había dado a conocer en los círculos literarios con un poema épico, Luchana, que glosaba la victoria del general Baldomero Espartero en la batalla del mismo nombre, por la cual logró levantar el asedio carlista contra Bilbao.

No obstante, las veleidades revolucionarias de la facción más radical del liberalismo y las convicciones católicas del propio Francisco Navarro Villoslada propiciaron su evolución hacia el tradicionalismo militante (a partir de 1858), en cuyo seno alcanzó los cargos de diputado a Cortes (1865-1868), senador y secretario privado del pretendiente Carlos María de Borbón (1860-1871).

Publicista infatigable, Navarro Villoslada creó tres periódicos, fue editor de cuatro diarios y dirigió las revistas Semanario Pintoresco Español y El pensamiento español, fundada por él mismo en 1860, que iba a convertirse en portavoz del pensamiento más integrista de la época, fustigador de las reformas políticas de cariz liberal. Su lealtad al carlismo le llevó a prisión en 1869 y a cinco años al exilio, coincidiendo con el Sexenio Revolucionario (1868-1874). Entre 1885 y 1888 intentó sin éxito la reunificación del movimiento carlista, que se había escindido en dos facciones enfrentadas.

Navarro Villoslada trasuntó los conflictos políticos que le tocó protagonizar (sobre todo, la lucha entre la tradición confesional y el laicismo heredero de la Ilustración) en una serie de novelas históricas de inequívoca orientación católica, que no son sino metáforas de situaciones coetáneas al autor: Doña Blanca de Navarra (1847), para algunos estudiosos la mejor novela romántica española; Doña Urraca de Castilla (1849) y Amaya o los vascos en el siglo VIII (1879), la más célebre de todas, donde la lucha de los vascos recién cristianizados contra el enemigo islámico ejemplifica la insurrección del agro vascongado, partidario de la causa carlista, contra la impiedad del bando liberal; la novela también está considerada como manifiesto literario de cierto protonacionalismo vasco sustentado en la tradición foral.

Cabe reseñar que las novelas de Navarro Villoslada aparecieron cuando el género histórico había caído en el descrédito literario, ampliamente superado por el realismo de autores como Galdós, Clarín o Palacio Valdés. Lo que nadie podrá negarle al autor es su minuciosidad artesanal a la hora de recrear los ambientes medievales en que se desarrollaban sus relatos, pues todos ellos contaban con una base documental exhaustiva.

Entre las poesías de Navarro Villoslada destacan un madrigal dedicado al valle de Viana y la oda A la Virgen del Perpetuo Socorro. También escribió el libreto de la zarzuela La dama del rey, que fue estrenada en 1865, con música de Emilio Arrieta. Amaya o los vascos en el siglo VIII sirvió lustros después de inspiración para la ópera Amaya, original de Jesús Guridi (1920).

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