José Ortega Spottorno

(Madrid, 1916 - 2002) Editor español. José Ortega Spottorno nació en Madrid el 13 de noviembre de 1916, mientras su padre, el pensador José Ortega y Gasset, se hallaba en gira triunfal por Buenos Aires, donde recibió alborozado la noticia del nacimiento de su tercer hijo con Rosa Spottorno.

Las familias de su padre y de su madre enraizaban en el mundo editorial español desde el siglo XIX, en publicaciones por ellos fundadas o regentadas como El Imparcial, El Sol o El Diario Gráfico. En cuanto a su padre, adquiriría nombradía mundial como filósofo y, señaladamente, como divulgador del pensamiento occidental. Su influencia fue decisiva sobre su hijo, que le profesó siempre una afectuosa veneración y asumió la tarea de dar salida a sus escritos y de difundir sus reflexiones filosóficas.

La guerra y la Revista de Occidente

Estudió en el Instituto Escuela de Madrid, un establecimiento docente caracterizado por aplicar paradigmas didácticos vinculados al librepensamiento, el liberalismo y el laicismo, que dejaron indeleble impronta en sus convicciones, agnósticas, durante su vida adulta. En este centro educativo coincidiría con el crítico taurino y director del Diario de Tánger Alfredo Corrochano, una de las amistades de su infancia que conservaría siempre.


Ortega Spottorno en una imagen de 1995

Su infancia y adolescencia discurrieron entre el Madrid escolar y los veraneos en Zumaya, en el País Vasco. De natural tranquilo, poseía un acentuado sentido crítico y un humor un punto irónico que, según sus allegados, habría heredado de su madre. El adolescente José Ortega Spottorno dudó entre la filosofía y la ciencia a la hora de elegir sus estudios pero, al fin, optó por cursar la carrera de ingeniero agrónomo en la Universidad Politécnica de Madrid, que se costeó mediante la impartición de clases particulares de matemáticas, una de sus grandes aficiones.

Con diecinueve años le sorprendió la Guerra Civil, y emigró con su familia a La Tronche, cerca de Ginebra, en Suiza, para residir luego en París. Al concluir la contienda, tendría su primer destino como ingeniero agrónomo del Estado en Girona. Con motivo del desenlace de la guerra en España, su padre hubo de exiliarse. Él siguió viviendo en Madrid, aunque con frecuentes desplazamientos a Portugal para asistir a su progenitor, quien, por la persuasión familiar, regresaría a España en 1946, recién terminada la Segunda Guerra Mundial.

Seis años antes, Ortega Spottorno había colaborado decisivamente en la reanudación de la edición de Revista de Occidente, desde 1923 una de las más prestigiosas publicaciones españolas de pensamiento de todos los tiempos, fundada antes de la contienda por su padre. En 1949 se casó con Simone Klein, con quien tuvo tres hijos.

La irrupción de Alianza Editorial

Consagrado a la tarea de divulgar el pensamiento de Ortega y Gasset, que falleció en Madrid en 1955, fundó once años después, en 1966, Alianza Editorial, de la cual llegaría a ser consejero delegado. Al frente de la editorial impulsaría la publicación de las hasta entonces casi insólitas ediciones de bolsillo, que, a precios muy aceptables para los jóvenes de entonces y con una cuidada presentación e impresión, difundirían en España a autores, literatos, pensadores y científicos hasta el momento innaccesibles al gran público; así, fueron editadas obras del español Leopoldo Alas, Clarín, del francés Marcel Proust, del austríaco Sigmund Freud o del británico Arnold J. Toynbee.

Aquella actividad editorial, posteriormente calificada por docentes y editores como verdadera «gesta», contribuyó de manera decisiva a crear varias generaciones de españoles literariamente cultos o potencialmente capacitados para serlo en un sentido amplio, habida cuenta de la cuidada pluralidad de autores y contenidos que las publicaciones incorporaban a sus títulos.

En 1963 Revista de Occidente dio un importante giro: se convirtió en mensual y Ortega Spottorno pasó a dirigirla. Comenzó a publicar obras de escritores o pensadores hasta entonces represaliados, como Julián Marías, discípulo de su padre; asimismo, editó títulos como Hijos de la ira, de Dámaso Alonso.

Alianza Editorial ensayó nuevas formas de relación personalizada con las librerías y desplegó nuevas técnicas de artes gráficas, señaladamente el denominado portadismo, con ilustradores de la talla de Alberto Corazón, Daniel Gil y otros. Revista de Occidente, por su parte, fue la plataforma para la difusión de la obra de Ortega y de sus principales seguidores, como Xavier Zubiri, el propio Marías o intelectuales de la talla de Pedro Laín Entralgo, entre otros.

La aventura de El País

Con el legado de estas dos importantísimas herramientas editoriales a sus espaldas, José Ortega Spottorno pergeñó, al comienzo de los años setenta, la creación de un diario de información general, que llamaría El País y que contribuiría a divulgar los valores cívicos del liberalismo democrático por él invocados durante toda su vida.

En el acto de recepción del Premio Juan Palomo, en 1971, anunció por primera vez su proyecto, al que atrajo a empresarios como Jesús de Polanco, con quien fundó Promotora de Informaciones Sociedad Anónima, Prisa, el 18 de enero de 1972. Pugnó por conseguir el permiso de edición del diario, que no le fue concedido hasta un mes antes de la muerte, en noviembre de 1975, del general Francisco Franco. El diario no saldría a la calle, bajo la dirección del periodista Juan Luis Cebrián, hasta el 4 de mayo de 1976.

Ortega Spottorno fue presidente del Consejo de Administración de Prisa hasta junio de 1984 y redactor de los principios fundacionales de El País, que se incorporarían como uno de los pioneros entre los Estatutos de Redacción vigentes en España. En esta etapa, el diario editado en Madrid con una rotativa Harris Marinoni que iba a ser enviada al diario argelino Al Muyaid, se consolidaría como el periódico de referencia en España, además de ser un negocio próspero por la importancia de sus lectores y anunciantes.

Desde su salida a los kioscos en los albores de la transición, fechas en las cuales tuvo que sortear numerosas dificultades por sus contenidos considerados a la sazón en exceso progresistas, este periódico sería expresión de una alianza ideológica no escrita. De la alianza formaría parte un sector evolucionado e ilustrado del mundo editorial, del que Ortega Spottorno y De Polanco eran dos de los principales exponentes, así como un sector de la izquierda demócrata vinculada a la universidad y al mundo sindical.

Fidelidad al pensamiento orteguiano

Hasta su muerte, José Ortega siguió fiel a su compromiso de divulgar el pensamiento orteguiano, desde una eticidad rigurosa, si bien hasta el último tramo de su vida no pudo dedicarse en cuerpo y alma a la sustantiva tarea de escribir. Así, dejó una novela, El área remota, de 1986, y Relatos en espiral, de 1990; dos años después publicó Historia probable de los Spottorno y, poco antes de morir, culminó Los Ortega, que vio la luz en abril de 2002.

En esta última obra, aparecida póstumamente, pormenorizaba la historia biográfica de sus predecesores, quienes, como él, pertenecían ya a la galería de personalidades de la cultura y de la divulgación cultural y periodística de España. Su rigor intelectual le llevó a colocar por delante de su propio designio el recibido del legado de su padre, tarea que aceptó como un compromiso vocacional al que incorporó la sabiduría de un talento propio y de una bonhomía reconocida por cuantos lo trataron.

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