Fernando Ortiz y Fernández

(La Habana, 1881 - 1969) Ensayista cubano. Con tan solo dos años de edad fue enviado a Menorca, con sus ascendientes maternos. Allí recibió la formación primaria y secundaria que, ya de retorno a Cuba, completó en la Universidad de La Habana (1895-1898).

En el transcurso del conflicto independentista, regresó a España para finalizar sus estudios superiores en Barcelona, donde obtuvo una licenciatura en Derecho que, poco después, ya en la Universidad de Madrid, amplió con el grado de doctor (1901).

Con poco más de veinte años de edad, regresó de nuevo a su país natal y en 1902 aceptó un cargo diplomático que le condujo de nuevo a Europa, esta vez para ejercer como cónsul cubano en La Coruña, Génova y Marsella. Tras un breve período como Secretario de la Embajada de Cuba en París, abandonó la carrera diplomática y obtuvo el puesto de profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, institución en la que habría de ejercer la docencia durante casi un decenio (hasta 1917).

De ideario democrático, ingresó en el Partido Liberal en 1915. Pero el progresivo retroceso de los líderes del partido hacia postulados que venían a satisfacer las exigencias políticas de algunas potencias extranjeras colocó pronto a Ortiz en la posición más izquierdista del Partido Liberal y, en consecuencia, en el centro de los ataques del conservadurismo que se había instalado en sus propias filas. En 1931, ante el creciente número de políticos del Partido Liberal que mostraba su apoyo al dictador Gerardo Machado, rompió definitivamente con sus antiguos compañeros de militancia y se exilió a Estados Unidos, en donde se consagró a sus investigaciones y a difundir sus denuncias contra la grave situación en que se hallaba Cuba bajo la tiranía del gobierno de Machado.

Tras dos años de exilio, regresó a Cuba para continuar su despliegue incesante y una infatigable labor social y cultural. Con el triunfo de la Revolución castrista, Fernando Ortiz fue nombrado miembro de la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias, desde donde desempeñó una importante labor de mecenazgo y promoción cultural.

Fue uno de los grandes sabios cubanos, al que se considera entre los universales hispanoamericanos, como al mexicano A. Reyes, y su obra abarca múltiples campos: la antropología, el folclore, la etnografía, la psicología social, la música, la historia y el ensayo literario y político. Algunos críticos lo ubican en la llamada "cultura republicana", continuadora de las tendencias y movimientos del siglo XIX.

Sus indagaciones sobre la cultura afrocubana y la tradición insular son las más importantes realizada en ese campo, y sus ensayos sobre la presencia de África en Cuba son clásicos del género: Los negros brujos (1906), Los negros esclavos (1916), Los bailes y el teatro de los negros en el folclore de Cuba (1951) y Estudios etnosociológicos (1991). Otras obras destacadas son Hampa afrocubana (1906 y 1916), Glosario de afronegrismos (1924), Contrapunto cubano del tabaco y el azúcar (1940), Los instrumentos de la música afrocubana (1952-1955) e Historia de una pelea cubana contra los demonios (1959).