Antoine-Frederic Ozanam

(Milán, 1813 - Marsella, 1853) Pensador católico francés. Tomó parte activa en la defensa de los desfavorecidos en la Francia de la Revolución Industrial y fundó en 1833 las llamadas Conferencias (o Sociedad) de San Vicente de Paúl en París, organización laica dedicada al cuidado de los pobres que se extendería por todo el mundo.


Antoine-Frederic Ozanam

Se doctoró en leyes en 1836 y llegó a dominar el hebreo, el sánscrito y el alemán; siendo estudiante en Lyon, trabó amistad con el célebre físico Ampère. Tras un breve período de tiempo en el que ejerció la abogacía, obtuvo una cátedra de derecho mercantil en el mismo Lyon. En 1840 fue reclamado en París para suplir la cátedra de literatura extranjera, que acababa de ser abandonada por Fauriel, y allí entabló amistad con algunos de los más célebres hombres de letras de la esfera parisina de la época, como Chateaubriand, Alphonse de Lamartine o Henri Lacordaire.

Frederic Ozanam tuvo por aquel entonces una crisis religiosa que le hizo dudar de sus creencias. Sin embargo, salió de esta situación con una revitalizada fe tanto en la Iglesia católica como en la necesidad religiosa de fomentar la caridad. Cuando se encontraba estudiando derecho en París se convirtió en uno de los promotores más firmes de la revitalización de los postulados católicos en la Francia de su tiempo, dentro del movimiento de renovación católica denominado L'avenir, en contra de aquellos pensadores que, como Jouffroy, defendían posturas por completo escépticas.

Así, proclamó que la caridad debía ser una de las máximas que los laicos debían tener presente para luchar contra la miseria que se adueñaba de las calles parisinas en la floreciente época industrial (una epidemia de cólera había agravado aún más la situación). Precisamente, para encauzar esta caridad, ideó, a pesar de su juventud, la organización de una serie de conferencias apologéticas en Notre Dame de París, donde se reunieron, con la aquiescencia del arzobispo Quélen, varios de los alumnos de La Sorbona que compartían sus ideas junto a algunos de los oradores más afamados de la época, como Lacordaire (con quien fundara el periódico Nueva Era), con la idea de crear un cuerpo de profesores de religión que revitalizara la enseñanza de los postulados cristianos.

De estas reuniones nació la idea de la organización de un grupo, denominado Conferencia de Caridad, en mayo de 1833, que tenía la intención de ayudar a los más necesitados. Dos años más tarde el grupo adoptó unas reglas con las que se fundó la Sociedad de San Vicente de Paúl.

Ozanam alcanzó una gran reputación en su tiempo como experto en historia, leyes, literatura y doctrina social. Fue, asimismo, un profesor muy querido y respetado en la Universidad. Sus obras principales fueron Dante y la filosofía católica en el siglo XIII (1845), Estudios germánicos (1849), Los poetas franciscanos en la Italia del siglo XIII (1852), La civilización cristiana entre los francos (1849) y Las instituciones cristianas en los primeros siglos.

Ozanam fue un acérrimo defensor de que la caridad cristiana debía extenderse a todos los necesitados, incluso a quienes no fueran católicos o pertenecieran a otros países; alentó desde sus escritos y sus acciones a los católicos para que tomaran parte en la evolución de la comunidad cristiana, y desarrolló una aguda crítica contra la teoría del libre mercado y las implicaciones de la Revolución Industrial, que tantas desigualdades sociales acarreaban. Sus posturas fueron tachadas despectivamente de cercanas al socialismo. Su exposición de lo doctrina social de la Iglesia católica en las disertaciones que llevó a cabo mientras enseñaba derecho mercantil en Lyón presagiaron la encíclica Rerum novarum promulgada por el papa León XIII.

A pesar de su decisión, su entusiasmo por su labor y su fortaleza de ánimo, la defensa de sus ideas le hizo descuidar su salud, inmerso en la redacción de la que consideraba su obra fundamental y su ideario, precisamente fruto de la mente de un hombre que había atravesado una etapa de profundas dudas acerca de sus convicciones religiosas: la Demostración de la verdad de la religión católica por la antigüedad de las creencias históricas, religiosas y morales. Su salud maltrecha no mejoró tras haber realizado viajes a Italia y España para recuperarse, y murió cuando apenas contaba con cuarenta y dos años. Al morir Ozanam, la Sociedad San Vicente de Paúl había alcanzado los 2.000 centros en 29 países. La petición de beatificación de su figura fue presentada en 1923, y el proceso se abrió el 15 de marzo de 1925, aunque no fue hecha efectiva hasta que Juan Pablo II la ratificara el 22 de agosto de 1997.

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