Abbé Pierre

(Henri-Pierre Grouès; Lyon, 1912 - París, 2007) Sacerdote católico francés que consagró todas sus energías al servicio de los más pobres y desheredados, fundador de las Comunidades de Emaús. A los 18 años entró en la orden de los capuchinos, atraído por su vida eremítica, por su idiosincrasia popular y por su cercanía a aquellos que son considerados los más pobres de la sociedad. Ordenado sacerdote el 24 de agosto de 1938, la fragilidad de sus salud le obligó a dejar la orden y entrar al clero secular. Movilizado como suboficial en 1939, una pleuresía pone en peligro su vida y le obliga a una larga convalecencia.


Abbé Pierre

Durante el tiempo que fue vicario de la catedral de Grenoble, arriesgó su vida ayudando a atravesar la frontera a decenas de judíos que huyen de la persecución nazi y toma parte activa en la organización de grupos de resistencia contra los alemanes en Chartreuse y en Vercors. Fue entonces cuando cambió su nombre de pila por el de Abbé Pierre. Acabada la guerra, fue elegido diputado por Meurthe-et-Moselle para seis años (1945-1951), en las filas del Movimiento Republicano Popular, pero, aunque formó parte de la mencionada organización política, no se limitó a aceptar el programa del mismo, sino que prefirió anclarse en el Evangelio.

Haciendo uso de su facultad de diputado, presentó un proyecto de objeción de conciencia, y se adhirió al Movimiento Federalista Mundial, dentro del cual participó en algunas misiones internacionales. Él mismo acomodó un edificio abandonado en los alrededores de París para fundar un Albergue Internacional de la Juventud.

En 1949, el Abbé Pierre fue llamado para atender a un asesino que intentaba suicidarse. Logró salvarlo con este razonamiento: "No tengo nada que darte. Puesto que quieres morir, no tienes nada que perder. Entonces, préstame tu ayuda para ayudar a los demás". El hombre aceptó y se convirtió en el primer hermano de las Comunidades de Emaús, que quedaron fundadas ese mismo año. Las comunidades son grupos, que, como el propio Pierre explicaba, no solamente proporcionan a los pobres de qué vivir, sino "una razón para vivir".

Cuando terminó sus compromisos parlamentarios, y, por lo tanto, sin dietas ya para subsistir, el Abbé Pierre se vio obligado a mendigar por las calles para sostener su proyecto. Algunos de sus compañeros tuvieron entonces la idea de orientar a la comunidad hacia el oficio de "trapero": buscar entre los desperdicios todo aquello susceptible de ser reciclado y, por tanto, de proporcionar algún ingreso. Así, el Abbé Pierre se convirtió en trapero entre los traperos.

En estas condiciones le sorprendió el durísimo invierno de 1953-54, durante el cual varias personas murieron de frío en las calles de París. Ante este hecho, el Abbé Pierre lanzó un patético llamamiento a la ciudadanía, y logró recoger en una tarde cinco mil mantas, trescientas tiendas de campaña y doscientas estufas. Las autoridades permitieron que algunas estaciones de metro se quedaran abiertas durante la noche para dar cobijo a los sin techo. La "insurrección de la benevolencia" dio su fruto: la solidaridad se impuso en todos los rincones de Francia. Pierre no escatimó esfuerzos para extender la campaña a través de la radio, televisión, prensa, conferencias y demás medios a su alcance, esfuerzos que le hicieron ganarse el apelativo de "apóstol de los sin techo".

Aquella historia fue llevada al cine en una película titulada Invierno 1954. El Abbé Pierre desarrolló entonces las comunidades en el extranjero, siempre en el convencimiento de que "salvando a los otros es como uno se salva a sí mismo". En 1955, durante un viaje realizado a los Estados Unidos, se dedicó a proclamar en diversas ciudades y en distintos medios la necesidad de hacer comprender "a los que tienen", la miseria y la necesidad "de los que no tienen". Visitó, incluso, al presidente Eisenhower, a quien expresó el proyecto de formar en todo el mundo un gran ejército de voluntarios dispuestos a luchar contra la pobreza.

Frecuentemente acosado por la enfermedad, no por eso dejó de llevar su ayuda a los necesitados. En noviembre de 1984 apoyó con todas sus energías el "Banco de Alimentos" en favor de los "nuevos pobres". Al mes siguiente se puso en campaña: afiches con su foto invitaban a la solidaridad por todo París, y dieron como resultado la recogida de toneladas de mercancía y millones de francos. A pesar de todos los males y horrores que conoció en el mundo, "jamás se ha oscurecido en mí -declaró-, la certeza de la Verdad absoluta de estas palabras: Dios es Amor". Un amor que él entendió como fraternidad y solidaridad.

Entre los muchos galardones recibidos a lo largo de su vida, cabe mencionar el Premio Balzan para la humanidad, la paz y la fraternidad entre los pueblos, que se le concedió en 1991. Además, supo promover y dar a conocer sus ideales por medio de algunas obras de teatro, como, Mystère de la joie (El misterio de la alegría, 1945) y Permi de vivre (Permiso para vivir, 1988).

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