Vidkun Quisling

(Fryrerdal, Telemark, 1887 - Oslo, 1945) Político noruego que fue activo colaboracionista de los nazis. Durante la Segunda Guerra Mundial llegó a presidir el gobierno noruego que colaboró con las tropas de ocupación de Hitler.

Nacido en el seno de una familia de pastores, recibió de su padre el amor por la historia nacional. Tras acabar sus estudios universitarios, en 1911 ingresó en el ejército, en el que alcanzó el grado de oficial de artillería. Fue nombrado agregado militar en la embajada noruega en Petrogrado entre 1918 y 1919, año en el que pasó a ocupar el mismo cargo en la embajada de Helsinki.


Vidkun Quisling

Posteriormente comenzó a trabajar para la Sociedad de Naciones, en la que colaboró entre 1921 y 1925 con Fridtjof Nansen en la distribución de alimentos y ayuda humanitaria en la URSS y en Armenia, países que tras la Revolución Rusa y la Guerra Civil carecían de los medios más básicos. Ante la ausencia de relaciones diplomáticas entre Gran Bretaña y la Unión Soviética, comenzó en 1927 a representar los intereses británicos en el segundo país desde la embajada de Noruega en Moscú.

A su regreso a Noruega en 1929 comenzó su actividad política, dejando patente su ideología conservadora y claramente anticomunista. Fue nombrado ministro de Defensa en 1931 como miembro de un partido de corte agrario. Se hizo famoso en todo el país cuando ordenó reprimir duramente una huelga mantenida por los trabajadores de las centrales hidroeléctricas.

Abandonó el gobierno en 1933, tras el fracasado intento de unir a todos los partidos conservadores para formar su propio partido, la Unión Nacional (Nasjonal Samling). Esta organización fue derivando hacia posiciones fascistas, especialmente desde que Hitler tomó el poder en Alemania. Quisling estableció estrechos vínculos con el Führer gracias a la intermediación del Dr. All, teórico del movimiento fascista noruego. El Partido Nazi otorgó numerosas ayudas económicas a la Unión Nacional.

El político noruego era partidario de la tesis de la expansión vital. Se declaró totalmente contrario al liberalismo y la democracia, y mostró especial inquina al comunismo y los sindicatos. Veía a la civilización urbana como la causa de la decadencia de la sociedad de su país; según su opinión, lo único que salvaría al pueblo sería el retorno a la naturaleza y al trabajo de la tierra y el establecimiento de un régimen autoritario.

Poco a poco su pensamiento fue derivando hacia posturas cada vez más racistas y antisemitas. Comenzó a exaltar la pureza de la raza noruega, y llamaba a la lucha contra el capitalismo, al que calificaba de judeo-inglés. A pesar de sus intentos, su partido nunca consiguió ser aceptado por la sociedad noruega, y no consiguió obtener un escaño en el Parlamento del país. En las elecciones legislativas de 1933, el partido obtuvo 27.847 votos y, en las de 1936, 26.576.

Viajó en diciembre de 1934 a Montreux, localidad en la que se celebró un Congreso al que acudieron los principales líderes del fascismo europeo. La Unión Nacional adoptó las formas exteriores de los partidos fascistas. Sus miembros comenzaron a vestir uniformes y se adoptó como emblema de la organización la Cruz de Olaf. Quisling fundó dos fuerzas paramilitares, los Hird y los Förergarde, que actuaban como las SS y las SA alemanas.

Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, mantuvo una entrevista con Hitler (diciembre de 1939), en la que le pidió la inmediata ocupación de Noruega por las tropas alemanas. En abril de 1940, cuando las tropas alemanas entraron en el país, se encontraron una fuerte estructura colaboracionista compuesta por 30.000 hombres que había organizado Quisling. El enviado del gobierno nazi intentó sin conseguirlo que el monarca noruego Haakon VII nombrara primer ministro al líder de la Unión Nacional, en sustitución del destituido gobierno elegido democráticamente.

Quisling se autoproclamó presidente, pero fue depuesto por los alemanes el 15 de abril y sustituido por un gabinete encabezado por el gobernador civil de Osla, Christensen. Dirigió las operaciones contra los miembros de la resistencia y de la oposición fieles al gobierno en el exilio establecido en Londres, cuyas acciones impedían el establecimiento de un régimen fascista. A partir de 1941, las autoridades locales, los funcionarios, los jueces y la mayoría de los profesores fueron reemplazados por miembros de la Unión Nacional.

En 1942, los alemanes lo impusieron como primer ministro de un gobierno títere que debía de responder ante el comisionado del III Reich en Noruega, Josef Terboven. Las autoridades civiles y militares alemanas permanecieron en sus puestos. Quisling comenzó a aplicar una política destinada a extender el fascismo en todos los sectores de la sociedad noruega, en la que encontró una dura resistencia a sus intenciones. Quería integrar a Noruega en lo que él consideraba la Europa del Orden Nuevo, en la cual los países nórdicos debían de jugar un papel fundamental.

Su impopularidad fue en aumento en todo el país. Fue el responsable del traslado de mil judíos noruegos a los campos de concentración alemanes. En 1943 declaró que Noruega se convertía oficialmente en un estado fascista y manifestó que el Rey y sus herederos habían perdido sus derechos, por lo que la familia real se vio obligada a abandonar el país.

Cuando las tropas alemanas, con la colaboración de Quisling, intentaron reclutar soldados entre la población noruega, todo el país se opuso a esa medida, de formar que se desistió del plan. Como contrapartida, se llamó a filas a todos los miembros de la Unión Nacional que contaban entre 18 y 45 años. Quisling fue detenido en febrero de 1945, cuando las fuerzas aliadas consiguieron expulsar a los alemanes de Noruega. Fue juzgado por un Consejo de Guerra bajo las acusaciones de criminal de guerra y de colaboración con el enemigo. Se le declaró culpable y fue condenado a la pena capital. Murió fusilado el 24 de octubre de 1945 en la Fortaleza de Akershug en Oslo.