Sir James Fownes Somerville

(Wells, 1882-1949) Almirante británico. Durante la Segunda Guerra Mundial fue comandante de la flota británica en el Mediterráneo, con base en Gibraltar, y de la flota británica en Extremo Oriente.


James Somerville

Miembro de la Royal Navy desde el año 1898, ascendió en el escalafón a través de sucesivas promociones. Capitán de fragata en el año 1915, tuvo una actuación distinguida en las operaciones navales llevadas a cabo en el estrecho de los Dardanelos por parte de las tropas aliadas durante la Primera Guerra Mundial. Ascendido al grado de capitán de navío en el año 1921, estuvo al frente del Departamento de Señales del Almirantazgo hasta 1927, año en el que sirvió en la escuadra del vicealmirante J. D. Kelly. En el año 1929 fue nombrado profesor del Colegio Imperial de Defensa, puesto que abandonó para mandar, en el año 1931, el acorazado Norfolk. Tras ser jefe de los cuarteles del arsenal del puerto de Portsmouth, en el año 1933 fue promovido al grado de contraalmirante.

Entre los años 1933 y 1939, Somerville desarrolló una fulgurante carrera militar, primero como director de los Servicios de Personal, de 1934 a 1936, para posteriormente ser nombrado comandante de las flotas de destructores de la escuadra destinada en el Mediterráneo hasta el año 1938; en ese destino le llegó el ascenso a vicealmirante (1937). En el año 1938 fue nombrado jefe de la flota de las Indias Orientales, grado que mantuvo hasta el mes de abril del año 1939, momento en que se retiró del servicio militar activo.

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, Somerville se reincorporó a la Royal Navy para tomar parte, como segundo del general Ramsay, en la precipitada evacuación de las tropas inglesas ante la ofensiva alemana en Dunkerque. Nombrado a principios del año 1940 comandante en jefe de las fuerzas navales británicas en el Mediterráneo con base en Gibraltar, arbolando su insignia en el acorazado Renown, Somerville protegió a la perfección las vitales comunicaciones con la isla de Malta y participó en la persecución y hundimiento del acorazado alemán Bismarck en aguas del océano Atlántico, el 27 de mayo del año 1941.

Ante el temor de que la flota francesa fuera a engrosar las filas de la Armada alemana (Kriegsmarine), Winston Churchill dio orden a Somerville de controlar todos los barcos que no hubieran acudido a la convocatoria del general Charles de Gaulle. Tras dirigir un ultimátum a la flota francesa fondeada en Mers el-Kebir, Somerville abrió fuego, hundiendo un considerable número de naves (3 de julio del año 1940). Después de librar la batalla del cabo de Teulada en noviembre del año 1940 contra los italianos, Somerville pasó a dirigir la flota británica en el Extremo Oriente hasta el año 1944, donde destacó por la toma de la isla de Madagascar.

Ascendido a jefe de la delegación del Almirantazgo en Washington (Estados Unidos de América) y miembro del Estado Mayor aliado, en el año 1944 Somerville participó en el desarrollo de la estrategia aliada hasta el fin del conflicto, tras lo cual fue ascendido al grado de almirante y nombrado Caballero del Imperio Británico en reconocimiento a los servicios prestados a la Corona.

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