Duque de Sully

(Maximilien de Béthune, barón de Rosny y duque de Sully; Rosny-sur-Seine, 1560 - Villebon, 1641) Estadista francés. Luchó a las órdenes del duque de Anjou y del futuro Enrique IV. Nombrado superintendente de finanzas, ordenó la hacienda, relanzó la economía y creó la base del absolutismo. Mejoró los transportes y el ejército.


Maximilien de Béthune, duque de Sully

Hijo de una familia noble empobrecida, heredó de su hermano el título de barón de Rosny (1575). Siendo aún muy joven estuvo al servicio de Enrique de Navarra (1572), futuro Enrique IV de Francia (1589-1610), y luchó en Flandes bajo las órdenes del duque de Anjou. Estudió en Borgoña y en 1580 obtuvo el cargo de chambelán en la corte de Navarra. Participó en las negociaciones entre Navarra y la corte francesa para aliarse contra la Liga Católica. Demostró tener una gran habilidad militar como comandante de artillería durante su participación en las victorias protestantes de Coutras (1587), Arques (1589) e Ivry (1590).

A pesar de no haber abjurado de su fe protestante, Enrique IV, que se había convertido al catolicismo para poder ocupar el trono de Francia, lo reclamó para que asumiera el cargo de consejero de Finanzas (1596); más adelante, tras diversas intervenciones económicas y diplomáticas que culminó con éxito, le nombró superintendente de Finanzas (1598). Consiguió reducir el déficit y equilibrar el presupuesto del Estado mediante la imposición de una serie de medidas, como la supresión de funcionarios, la regulación de los impuestos, la persecución del delito de malversación y la potenciación de la industria y la agricultura. En 1599 fue nombrado además superintendente de Construcciones y Fortificaciones y gran maestre de Artillería. Logró reunir una gran fortuna y recibió los títulos de duque de Sully y par de Francia (1606).

Tras el asesinato del rey (1610), su condición de protestante en un gobierno católico redujo, en poco tiempo, su influencia. En un principio fue nombrado miembro del Consejo de Regencia (1611); sin embargo, debido a la existencia de desacuerdos en los presupuestos estatales y por diversos problemas políticos, se enfrentó directamente con María de Médicis, viuda de Enrique IV y regente hasta la mayoría de edad de su hijo, Luis XIII (1610-1643), lo que le llevó a presentar su dimisión (1616).

Durante su retiro, que sólo abandonó en 1634 para recibir el bastón de mariscal de Francia por sus servicios en las negociaciones con las comunidades protestantes de Montauban y La Rochelle, escribió sus memorias, que se dieron a conocer como Economies royales (1638).

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