Màrius Torres

(Lérida, 1910 - Puig d'Olena, Barcelona, 1942) Poeta español en lengua catalana. Estudió medicina en Barcelona. Enfermo de tuberculosis, ingresó en el sanatorio de Puig d'Olena (1935), donde permaneció hasta su muerte. Sus Poesías, de tono intimista, forman una especie de diario de los últimos años de su vida. La primera edición fue publicada en México (1947).


Màrius Torres

Su abuelo paterno y su padre fueron médicos, y el propio Torres cursó el bachillerato en su ciudad natal y la carrera de medicina en la Facultad de Barcelona. Era un adolescente reservado, de extremada discreción, muy estudioso y reflexivo. Sus primeros versos importantes datan de 1933, año en que, una vez terminados los estudios, viajó por Francia e Italia con un grupo de compañeros de promoción. Ejerció la medicina al lado de su padre en Lérida, con decidida vocación.

Sus grandes aficiones fueron la música y, sobre todo, la poesía, pero siempre consideró sus versos como algo accesorio; solía decir: "Soy un médico que escribe poesías". En 1935 la tisis manifestó sus primeros síntomas alarmantes. Días antes de la Navidad de aquel año ingresó en el sanatorio antituberculoso de Puig d'Olena, en la montaña catalana; allí escribió la mayor parte de su obra, y allí murió al cabo de siete años.

De fina y discreta sensibilidad, Màrius Torres expresó ideas delicadas o profundas en un lenguaje sugestivo y trémulo; fue un poeta interior, rico en religiosidad, y un artista. Las raíces de su obra hay que buscarlas en Maragall y en Riba; en ciertos aspectos de su lírica se perciben ecos de Verlaine. Su prematura muerte frustró seguramente la completa floración de un gran poeta. La primera edición de sus obras apareció póstumamente en Coyoacán (México) en 1947, bajo el título de Poesies de Màrius Torres. En 1950 y 1953 se publicaron dos nuevas ediciones en Barcelona.

Una serenidad triste y un tono grave y musical, casi como una sola nota, dan íntima unidad a todos los poemas de Màrius Torres. Su quehacer poético es rectilíneo, monocorde, sin aspectos contrapuestos. Màrius Torres no es brillante en el sentido, por ejemplo, de Rosselló-Pòrcel, ni tampoco un virtuoso de la poesía. No es dramático ni estremecido, sino delicadamente trémulo. Continúa parcialmente la experiencia pura y carismática de Joan Maragall, pero sin el escollo de la teórica "palabra viva", y después de pasar por el clima lingüístico de Carner y la rigurosa y definida experiencia de Riba.

La temática y la métrica de Màrius Torres son tradicionales; de ahí que el poeta sea más intemporal que revolucionario. Como ha escrito Carles Cardó, "prefería la gracia de la insinuación grávida a la fuerza de la expresión estallante". Su estilo es así antibarroco; no deslumbra ni es inabordable, porque es claro sin que sea fácil; y aquí radica uno de sus posibles peligros: el pensamiento lo domina y entonces no llega a resolver el poema como un objeto acabado y puro en su armonía.

Dos temas se repiten con insistencia en la poesía de Màrius Torres: el del nacimiento y el de la muerte. Le preocupa "aquest món ample, canviant i fugaç" (Maragall escribió: "Aquest món tan divers, tan extens, tan temporal"). Su pasión por la pintura del Renacimiento influyó en algunos de sus poemas; sus paisajes son límpidos, de una pura plasticidad. Pero la presencia de la muerte, a la que el poeta llama Amarga, se conjura en el ambiente de su poesía. Poemas como "La Mort, en un matí d'abril", "El temple de la Mort", "Arbor mortis", "La Mort i el jove" y "Dolç ángel de la Mort..." nos brindan lo más esencial y duradero de su obra. Torres sintió también la inmensidad, tenía un profundo sentido religioso y nos habla de la vasta paciencia del mar; ve la noche como un gran palacio a medida del espíritu y la divinidad como un abismo de luz. Pero su religiosidad no es un vago sentimiento panteísta como el de Leopardi, porque Torres creía en un Dios que está "més enllà de les nostres paraules".

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