Valerio Máximo

(c. 15 a. de C. - c. 35 d. de C.) Escritor romano. Su obra capital es Hechos y dichos memorables, dedicada al emperador Tiberio. Compuesta por nueve libros, es una recopilación de anécdotas morales contenidas en las obras de los historiadores latinos y griegos que sería muy utilizada por filósofos y retóricos posteriores.


Valerio Máximo

Se conoce muy poco sobre la vida de Valerio Máximo. Al parecer, vivió pobremente, y estuvo bajo la protección de Sexto Pompeyo, el cónsul del año 14, a quien Valerio acompañó al marchar a Asia como gobernador, en el año 27. Vuelto a Roma, Valerio escribió sus nueve libros de Hechos y dichos memorables, dedicados a Tiberio. La obra debió de quedar terminada después del 31, año en el cual murió el célebre prefecto del pretorio Seyano, a quien el autor ataca duramente en el último libro.

Hechos y dichos memorables es un rico repertorio de anécdotas que el autor compiló tomándolas de las más célebres narraciones históricas latinas y griegas y reagrupándolas en 95 categorías, subdivididas en ejemplos romanos y ejemplos extranjeros. Las diversas categorías abarcan vicios y virtudes, instituciones públicas o privadas, religión, patria, familia, etc. En tales categorías, bastante amplias, tienen entrada numerosas anécdotas, aunque de carácter bastante diverso. El criterio moralista es, por lo general, la base de la selección y de la organización de la obra; pero lo que ésta gana en valor ético, lo pierde en perspectiva histórica. Su unidad es toda la que se puede desear en una obra de este género, es decir, una unidad más bien mecánica.

También estilísticamente, al mudar de fuentes, el estilo de Valerio Máximo cambia y se compone diversamente. Sólo exteriormente Valerio consiguió dar a su estilo latino una pátina de pureza y claridad, no exentas de cierto tono declamatorio, que resulta adecuado a las máximas edificantes. El material empleado por Valerio Máximo se remonta, en su mayor parte, a Livio y Cicerón; pero, asimismo, a Varrón, Celio Antipatro, César, Salustio, Pompeyo Trogo y otros, griegos y romanos. A pesar de su modesto valor historiográfico, este cómodo y abundante repertorio fue muy utilizado por los escritores antiguos. Compendiado por Julio Paris hacia el siglo IV y por Januario Nepociano en torno al VI, conoció una extraordinaria fortuna durante la Edad Media por su fácil manejo y por su cómoda abundancia de erudición ajena. Petrarca lo tomó por modelo en la composición de su obra De las cosas memorables.