Édouard Vuillard

(Cuiseaux, Saône-et-Loire, 1868-La Baule, 1940) Pintor francés. Formado en la École des Beaux-Arts y en la Académie Julian, formó parte del grupo de los Nabis. Se interesó también por los medios teatrales y las artes decorativas. En su evolución se acercó a la paleta de Monet y Degas, y sus colores se oscurecieron, conformando un estilo más personal (La casa de Mallarmé en Valvins, 1895; Una avenida en el bosque de Bolonia, c. 1935).

La obra de Édouard Vuillard, aunque muy popular, estuvo muy alejada de las principales corrientes del arte de vanguardia, por lo que apenas tuvo influencia posterior. Hizo su primera exposición junto al grupo de los Nabis en 1891. Los Nabis (palabra hebrea que significa "profeta" o "iluminado") tomaron el relevo de los simbolistas y constituyeron el vínculo entre éstos y los expresionistas del siglo XX. Sentían un gran interés por la música y la teosofía y se mostraron admiradores del arte medieval, las estampas japonesas y las creaciones de pueblos lejanos y primitivos; en la pintura de Gauguin hallaron una vía para conciliar su gusto por el arte del pasado y del presente.


Interior (1902), de Édouard Vuillard

Al igual que otros miembros de los Nabis, como Pierre Bonnard, Édouard Vuillard abandonó pronto la influencia del grupo y del arte japonés, que tanto le impresionó en los inicios, para seguir su propio camino e inclinarse por un mundo privado de escenas domésticas, en el que cada vez prevalecía más la superficie pictórica y era relegada de su capacidad de generar otro tipo de ilusiones.

Sus cuadros representan escenas costumbristas de abigarrados interiores, en los que reprodujo con exquisita minuciosidad texturas de papeles pintados, tapicerías y ropajes que producen un efecto de collage. Su pintura no carece de profundidad y sensibilidad, manifestada en retratos como Madre y hermana de Vuillard en su estudio (1893). Entre sus obras más importantes cabe destacar también su serie sobre jardines que se caracteriza por el empleo de una gama muy delicada de colores neutros.

Vuillard se sirvió reiteradamente de la pintura a la cola, que, dada la falta de aceite, proporcionaba una pintura de aspecto mate y tonalidad suave que recordaba las texturas propias del fresco. Su técnica está relacionada con el impresionismo por sus cortas pinceladas, sus luces reflejadas y sus superficies discontinuas. Posteriormente desarrolló una pincelada controlada y repetitiva claramente influenciada por el neoimpresionismo. Vuillard se dedicó también a las artes plásticas y la decoración.