Karl Weierstrass

(Ostenfelde, actual Alemania, 1815 - Berlín, 1897) Matemático alemán. Hijo de un oficial a las órdenes de Napoleón, Karl Weierstrass era el mayor de cuatro hermanos. Su padre ingresó en el servicio de recaudación de impuestos en Prusia, lo que obligó a la familia a trasladarse constantemente.


Karl Weierstrass

Con catorce años, Karl Weierstrass fue aceptado en la escuela católica de enseñanza secundaria de Paderborn. Ganó algunos premios antes de graduarse, y en 1834, siguiendo los deseos de su padre, ingresó en la Universidad de Bonn para estudiar comercio y finanzas. Sin embargo, estas materias no le interesaban y pasó la mayor parte del tiempo bebiendo, practicando esgrima y leyendo libros de matemáticas.

En 1839 fue aceptado en la Academia de Teología y Filosofía de Münster, donde encontró la inspiración matemática de manos de Christof Guderman. Éste le introdujo en la teoría de las series de potencias, que más tarde serían la base de todo su trabajo. Su primer escrito importante, publicado en 1841, fue un ensayo sobre funciones elípticas.

Durante los quince años siguientes se dedicó a dar clase en una escuela de enseñanza secundaria. En 1854 envió un trabajo sobre las funciones introducidas por Niels Henrik Abel a una publicación matemática de prestigio, y sorprendió a la comunidad matemática con su genio. Por este trabajo recibió el doctorado honorífico de la Universidad de Königsberg y en 1856 fue aceptado como profesor asociado en la Universidad de Berlín.

Abrumado por las enormes responsabilidades de su nuevo cargo, sufrió una crisis nerviosa en 1861, que le apartó de las aulas dos años. A pesar de ello, en 1864 fue ascendido a profesor, cargo que ostentó el resto de su vida, y apoyándose en los trabajos de Carl Gustav Jakob Jacobi, realizó importantes contribuciones al análisis matemático que le permitieron fundamentar con rigor las aportaciones de Augustin-Louis Cauchy y Bernard Bolzano. Desafortunadamente, tras la muerte de su amiga Sonja Kovalevsky y los ataques públicos que recibió de Leopold Kronecker por su apoyo a las ideas de Georg Cantor, Weierstrass se hundió mentalmente y pasó el resto de su vida en una silla de ruedas hasta que murió víctima de una neumonía.

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