Benjamin Lee Whorf

(Winthrop, Massachusetts, 1897 - Wethersfield, Connecticut, 1941) Lingüista estadounidense. Tomando como base la hipótesis de Edward Sapir, sostuvo que toda lengua condiciona el modo en que sus hablantes representan la realidad, es decir, su concepción del mundo. Esta noción recibe el nombre de hipótesis de Sapir-Whorf. Después de su muerte se publicó una selección de sus escritos bajo el título Lenguaje, pensamiento y realidad (1956).


Benjamin Lee Whorf

Benjamin Lee Whorf se licenció en 1918 en ingeniería química por el Massachusetts Institute of Technology y, al año siguiente, encontró empleo como inspector de prevención contra incendios en una compañía de seguros para la que trabajó toda su vida, aparte de ejercer la docencia en 1937-1938 como lector de antropología en Yale. Desde 1924 se había interesado por la lingüística, animado por el intento de A. Fabre d'Olivet, quien, comparando los lexemas del hebreo, había deducido un significado para cada letra del alfabeto. Whorf se dedicó entonces al estudio de las lenguas maya y azteca basándose en su "principio de oligosíntesis", según el cual todas las palabras podían ser reducidas a unas cincuenta raíces monosilábicas fundamentales, cada una de ellas portadora de una noción general. Intentó también dar una interpretación fonética de los jeroglíficos de los mayas.

A partir de 1931 asistió a los cursos de lingüística de Edward Sapir, quien lo incitó a ocuparse de una lengua de los indígenas de Norteamérica, el hopi. Abandonadas sus especulaciones anteriores, en sus investigaciones sobre esta lengua de particular estructura se convenció de que el lenguaje no es un medio neutro de comunicación, sino un instrumento para clasificar la experiencia, y que gramáticas distintas imponen a sus hablantes distintas visiones del mundo.

Whorf desarrolló esta tesis en numerosos artículos, bien de descripción de la lengua hopi, bien de divulgación general, y la definió como "principio de relatividad lingüística" (más conocida luego como "hipótesis Sapir-Whorf"). Una primera selección de sus artículos, Four Articles on Metalinguistics (1949), sirvió como texto de lectura en los cursos del servicio exterior del Departamento de Estado, y tuvo una difusión controlada porque sus ideas parecían subversivas. Más tarde, el Massachusetts Institute of Technology preparó una antología bastante más amplia bajo el título Lenguaje, pensamiento y realidad, que se publicó póstumamente en 1956.

El "principio de relatividad lingüística" formulado por Whorf acerca de las relaciones entre lenguaje, pensamiento y conducta afirma que, aunque las estructuras lingüísticas y las normas culturales han nacido juntas y se influyen recíprocamente, en esta interacción la lengua tiene el papel de poder determinar una especie de "esquema" que las normas culturales no están en condiciones de forzar: "Nosotros vemos, oímos y tenemos experiencias sensibles de un tipo y no de otro porque las costumbres lingüísticas de nuestra sociedad nos predisponen a determinadas elecciones de interpretación."

En Lenguaje, pensamiento y realidad, Whorf ilustra y desarrolla esta concepción general en numerosos ensayos, comparando estructuras lingüísticas muy distintas, y enseñando como a éstas corresponden formas de estructuración cognoscitiva de lo real que difieren entre sí de una forma análoga a como difieren las lenguas. Así, por ejemplo, en las lenguas de Europa occidental, el plural y los números cardinales se aplican tanto a agregados espaciales perceptibles (como en "diez hombres") como a agregados metafóricos. Empleamos, por ejemplo, la expresión "diez días" como si la serie de los días fuera espacialmente perceptible como una secuencia de unidades discreta.

Ahora bien, Whorf observa que el empleo de esta metáfora espacial determina, en la "manera de pensar" típica de la cultura occidental, un espaciarse o una objetivación de la experiencia subjetiva, basándose en la cual el transcurso del tiempo es equiparado a un movimiento del espacio. Por el contrario, en una lengua muy distinta de la nuestra, como por ejemplo el hopi, el plural y los números cardinales sólo se aplican a agregados espaciales perceptibles, mientras faltan los plurales "metafóricos". Expresiones como "Se quedaron diez días" o "Diez días son más que nueve días" no admiten una traducción literal al hopi, sino que se traducen por medio de expresiones equivalentes a "Se quedaron hasta el undécimo día" y "El décimo día sigue al noveno", en las que falta, con el uso del plural y del número cardinal, la idea de concebir el tiempo como un espacio metafórico.

Análogamente, hace notar Whorf, es típico del mundo lingüístico del "microcosmos europeo" la segmentación de la realidad en "cosas" o "substancias", mientras que el "microcosmos hopi", por el contrario, parece analizar lo real en "acontecimientos" a los cuales podemos referirnos de dos maneras distintas: subjetiva y objetiva. El conocimiento de estos hechos nos permite, por un lado, explicar por ejemplo cómo la dicotomía forma-substancia llena todo el pensamiento occidental, y por otro, comprender en profundidad aspectos esenciales de culturas muy distintas de la nuestra.

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