Gramática de la lengua castellana

Publicada en Santiago de Chile en 1847, la Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos (tal es su título completo) es acaso la obra más admirada del insigne humanista venezolano Andrés Bello. Dos filólogos modernos, Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña, dijeron de Bello que fue "el más genial de los gramáticos de lengua española y uno de los más perspicaces y certeros del mundo". Su obra, con las notas explicativas y a veces críticas del filólogo colombiano Rufino José Cuervo, constituye todavía hoy un libro imprescindible para todo estudioso de la gramática castellana.


Andrés Bello

La Gramática de la lengua castellana de Andrés Bello se presenta, en primer lugar, como una reacción frente a la "grammaire générale ou raisonnée", la gramática ideológica y logicista. Pero no es una reacción practicista (como la de su contemporáneo Vicente Salvá), sino fundada en una doctrina amplia y sistemática. La proposición no es para él "la enunciación de un juicio", sino de un pensamiento completo; la proposición no se organiza en torno a un sujeto, nexo y atributo (todavía en el siglo XIX "Sócrates piensa" era reducido a "Sócrates es pensante"), sino en sujeto y atributo (su atributo es lo que hoy se acostumbra a llamar predicado, es decir, todo lo que se afirma del sujeto).

Las categorías gramaticales no corresponden al mundo objetivo, sino al del lenguaje: el género, por ejemplo, no tiene nada que ver con el sexo de lo designado, sino con la concordancia con el adjetivo. Su segundo gran principio es la deslatinización de la gramática castellana. Es decir, a diferencia del latín, no existe en castellano la declinación de los nombres, ni la voz pasiva (sólo "construcciones pasivas"). Bello introdujo además una terminología nueva para los tiempos verbales (por ejemplo, copretérito en lugar de pretérito imperfecto). Con el mismo criterio sostuvo (desde 1823) la necesidad de una reforma ortográfica que atendiera a la pronunciación culta y no a la etimología.

La gramática de Andrés Bello es funcional: partiendo del análisis sintáctico de la oración, deduce siete partes: sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio. preposición, conjunción, interjección. El artículo es un adjetivo que ha perdido significación. El pronombre desempeña las funciones propias del sustantivo o del adjetivo, y no está "en lugar del nombre", sino que meramente indica la persona gramatical. El infinitivo, el gerundio y el participio son "derivados verbales", con algunos rasgos propios del verbo, pero funcionalmente el infinitivo se desempeña como sustantivo, el gerundio como adverbio y el participio como adjetivo.

Enseñar a hablar y escribir correctamente fue una parte del ideal civilizador de Andrés Bello. "Juzgo importante -afirmó en el prólogo a la Gramática- la conservación de la lengua de nuestros padres en su posible pureza, como un medio providencial de comunicación y un vínculo de fraternidad entre las varias naciones de origen español derramadas sobre los dos continentes". Marcelino Menéndez Pelayo llegó a decir que Bello fue "el salvador de la integridad del castellano en América".

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