John Elkann Agnelli

(Nueva York, 1976) Empresario italiano. Tataranieto del fundador de FIAT, Giovanni Agnelli, es el actual presidente del grupo industrial y automovilístico Fiat Chrysler.


John Elkann Agnelli

John Philip Elkann, Yaki, como es llamado familiarmente, nació en Nueva York el 1 de abril de 1976, fruto del matrimonio entre Margherita Agnelli, hija menor del patriarca de Fiat, y el escritor y periodista de origen francés Alain Elkann. La pareja tuvo otros dos hijos: Lapo y Ginevra. Años más tarde su madre, que cultivaba la pintura y la poesía, se divorció y se casó con el conde ruso Serge de Paleh, con quien tuvo otros cinco hijos: Pietro, Maria, Sofia, Anna y Tatiana. Margherita Agnelli siempre rehusó asumir cualquier papel en la empresa o en la vida pública, escogió la maternidad como vocación y dio a John una educación muy estricta.

John Elkann Agnelli pasó su infancia y buena parte de su adolescencia en el extranjero. Países como Estados Unidos, Brasil, Suiza y Francia lo vieron crecer y desarrollarse cuando nadie imaginaba que podía transformarse en el «príncipe heredero» de la Casa Agnelli. Estudió en el Liceo Victor Duruy, en la capital francesa, y luego llevó a cabo sus estudios universitarios en la Universidad Politécnica de Turín, donde recibió su título de ingeniero.

Sin embargo, fue el propio Giovanni Agnelli quien decidió asumir la educación de su nieto y se convirtió en su severo tutor, pero también le compensaba con regalos que ambos disfrutaban. John solía acompañarle en su avión privado a ver partidos de fútbol de la Juventus (de cuya junta directiva hoy forma parte el joven heredero) en el extranjero, siempre con la condición de que se aplicara en los estudios y respetara la disciplina del colegio religioso de Turín donde estudiaba.

La influencia del patriarca

Al finalizar sus estudios en la capital del Piamonte, Elkann abrigaba el proyecto de completar sus estudios en Oxford o Cambridge, pero ésos no eran los planes de su abuelo. El patriarca prefirió tener a su delfín cerca y enseñarle el oficio, tal como su abuelo había hecho con él. Jamás imaginaron los operarios de la fábrica polaca de Tichy que el joven extranjero que trabajaba con ellos montando los «Cinquecento» llegaría años más tarde a tener el control del imperio Fiat en sus manos.

También trabajó en General Electric -que posee el 20% de las acciones de Fiat-, formó parte del Corporate Audit Staff y siguió aprendiendo en Estados Unidos, Francia, Japón y España. Agnelli inculcó en su nieto no sólo la pasión por «la Juve», sino también la devoción por Ferrari, el sentido de la responsabilidad familiar y la conciencia de líder.

Antes de morir, Giovanni Agnelli oficializó la entrada de su nieto en el escenario público y de los negocios al presentarlo al papa Juan Pablo II y a otras personalidades de relieve internacional. Su bautismo como «delfín» lo organizó el patriarca en una sencilla ceremonia el 5 de junio de 2002. Agnelli, tras disculpar su ausencia de una gala del cuerpo de Carabinieri, dijo que en su lugar iría un representante de la familia: John Elkann Agnelli.

Perfil de un heredero

A diferencia de su abuelo, reconocido donjuán y a quien se le atribuyeron numerosos romances, el joven John Elkann tiene el porte de un príncipe y el perfil de un artista de cine, pero es más bien un hombre refinado, con un gusto por el arte y las letras heredado de sus padres y que cultiva la discreción. Se le relacionó en el pasado con la ex miss Italia Martina Colombari, y también fue muy amigo de la actriz y modelo Carla Bruni, hija del magnate de la compañía Pirelli. Sin embargo, y en contradicción con todo lo anterior, en la actualidad mantiene una relación estable con la aristócrata Lavinia Borromeo, que posee un perfil muy distinto a las dos mujeres citadas anteriormente.

Si bien en enero de 2003, tras el fallecimiento de su abuelo, John Elkann se convirtió en el representante legal de la sociedad Giovanni Agnelli & Company -el holding a través del cual la familia Agnelli controla la firma automotriz-, antes de acceder al trono de Fiat hubo de servir bajo el gobierno de su tío abuelo Umberto Agnelli. El hermano menor de Giovanni asumió en 2003 la presidencia ejecutiva, y nombró un nuevo consejo de administración en el que John Elkann tenía una participación activa.

No obstante, entre los accionistas de Fiat existía confianza en la futura gestión de Elkann, y a mediados de 2003 se especulaba sobre si se decidiría a vender las acciones que la compañía tenía en los viñedos Château Margaux, en la fábrica de alimentos Danone, en la cadena de hoteles Accor o en los Club Mediterranée, para tratar de solucionar la desesperada situación económica en que se encontraba la empresa, el 20 % de la cual se hallaba en manos de General Motors. Y en medio de toda la vorágine empresarial, el disciplinado Elkann aún hallaba tiempo para preparar su boda con Lavinia Borromeo.

Miembro de una dinastía

La historia de Fiat está estrechamente ligada a la de la familia de su fundador, Giovanni Agnelli, hijo de unos terratenientes agrarios del Piamonte, en el norte del país, que creó la fábrica de automóviles italiana en 1899. Con el paso de los años y el incremento de la fortuna económica, la familia fue adquiriendo las dimensiones de una verdadera dinastía.

Los Agnelli, muchas veces comparados con la saga de los Kennedy por varias similitudes como la distinción, el poder e incluso por el hecho de haber sido víctimas de episodios trágicos, se convirtieron con el tiempo en la familia más importante de Italia, la verdadera «casa real» de una república que ha observado siempre con un tonillo de envidia los fastos de las monarquías europeas.

Varios de los miembros del clan han desaparecido prematuramente de la escena, arrebatados por enfermedades fulminantes o accidentes. Una pérdida particularmente dramática fue la de Edoardo Agnelli, el único hijo varón de Giovanni Agnelli, nacido en 1954 y teóricamente destinado a relevar al padre al frente del negocio. Pero Edoardo, de sensibilidad muy compleja, nunca quiso verse implicado en la industria familiar y vivía al margen de cualquier actividad social.

Su suicidio, en noviembre de 2000, fue un golpe emocional para la familia, pero no representó una merma en el equipo dirigente del grupo, que se había visto privado, tres años antes, del heredero natural, Giovanni Alberto Agnelli, hijo de Umberto. Dotado de todas las cualidades necesarias para presidir la Fiat, Giovannino fue víctima de un cáncer fulminante, apenas superada la treintena, obligando a la familia a buscar un nuevo sucesor. El elegido fue John Elkann Agnelli.

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