Hans Albers

(Hamburgo, 1892 - Kempfenhausen, 1960) Actor de cine alemán, uno de los más prolíficos actores alemanes del periodo mudo. Procedente del mundo del music-hall, el circo y la opereta, su bien ganada fama le permitió dar sus primeros pasos en el mundo del cine con apenas veinte años. Intervino en numerosas películas durante el periodo mudo, hasta convertirse en uno de los rostros más populares de Alemania. Durante los años veinte desarrolló paralelamente una intensa actividad escénica en el grupo de teatro dirigido por Max Reinhardt.


Hans Albers

Algunas de sus primeras películas, como La danza de la muerte o Cuando las máscaras caen (ambas de 1912), fueron dirigidas por Urban Gad, el director danés afincado en Alemania a partir de esa fecha. A lo largo de los años veinte Hans Albers participó en películas dirigidas por Richard Oswald (Halbseide, 1925), Richard Eichberg (Der Pinz und die Tänzerin, 1926) o Conrad Wiene.

A finales de esta década intervino en Asfalto (1929), de Joe May, una interesante historia inmersa en el realismo social del momento. Estrenó la década de los treinta con un papel en El ángel azul (1930), una excelente historia de Joseph von Sternberg, y trabajó en diversas ocasiones con el director austríaco Gustav Ucicky (Una nueva familia, 1929; Fugitivos, 1933; Unter heissem Himmel, 1934), entre otros.

De todas sus películas, quizá por la trascendencia que tuvo, se recuerda especialmente su sorprendente papel en Las aventuras del barón Münchhausen (1943), de Josef von Baky, una producción de la Ufa en la que domina el gran espectáculo. La figura de Hans Albers quedó fijada a la bala de cañón sobre la que vuela en un momento de la historia. Las dificultades de producción durante la Segunda Guerra Mundial provocaron que Gran plaza de la libertad, nº 7 (1944), de Helmut Käutner, se viera afectada en el acabado; sin embargo, en el conjunto de la película el papel de Hans Albers resultó, tras su reposición, uno de los principales aciertos de la misma.