Marqués de Bedmar

(Alonso II de la Cueva y Benavides, marqués de Bedmar; Granada, 1572 - Málaga, 1655) Diplomático y cardenal español que fue embajador en Venecia y Flandes durante el reinado de Felipe III. Desde Venecia colaboró con el duque de Osuna (virrey de Sicilia y de Nápoles) y el marqués de Villafranca (gobernador de Milán) y trabajó por defender el predominio español en la península Italiana. Involucrado en 1618 en la famosa Conjuración de Venecia, tuvo que huir disfrazado a Milán. Fue nombrado entonces embajador en Flandes, donde actuó como virrey. En 1622 fue nombrado cardenal. Obligado a dejar Flandes a causa de la hostilidad de los flamencos, se trasladó a Roma, donde trabajó también para la corona española. Cuando regresó a España fue nombrado sucesivamente obispo de Málaga y de Oviedo.


El cardenal Alonso de la Cueva

Habiendo emprendido muy joven la carrera militar, Alonso de la Cueva fue ascendido a los diecinueve años a capitán de arcabuceros por su padre, gobernador de las Islas Canarias y señor de Bedmar. Nombrado en 1606 embajador en la República de Venecia por Felipe III, desarrolló su labor diplomática con graves dificultades por la enemistad que enfrentaba a España con ese estado italiano.

Alonso de la Cueva apoyó las iniciativas promovidas por el gobernador de Milán y el virrey de Nápoles para fortalecer el dominio español en Italia y en el mar Adriático mediante acciones de desgaste contra Venecia. Así, a mediados de la década de 1610 prestó apoyo al duque de Osuna en la organización de un ataque turco contra posesiones venecianas y contra sus barcos mercantes. La oposición manifiesta del gobierno veneciano al embajador español culminó con el episodio de la denominada Conjuración de Venecia (1618), supuesta intriga urdida contra la república por el marqués de Bedmar, el duque de Osuna y el marqués de Villafranca, que motivó la petición de destitución del embajador y una rebelión ciudadana contra su figura.

El marqués de Bedmar cesó en el cargo en 1620 y fue enviado como diplomático a Flandes, en apoyo del archiduque Alberto y de Isabel Clara Eugenia. En su nuevo destino ejerció las funciones de primer ministro y se atrajo la animadversión de la población flamenca. Por iniciativa de Felipe IV, Alonso de la Cueva fue nombrado cardenal de San Martín in Montibus (1622), por lo que cedió su título y señorío de Bedmar a su hermano Juan. El cardenal de la Cueva, como empezó a ser conocido entonces, intervino en tanto que miembro del Colegio Cardenalicio en la elección del papa Urbano VIII (1623).

La oposición que contra él se mantenía en Flandes fue la causa de que renunciara a su cargo de embajador y consejero y se trasladara a Roma, donde se encargó de las relaciones diplomáticas entre los embajadores españoles y la Santa Sede. Elegido obispo de Málaga (1644) a instancias de Felipe IV, tomó posesión de la diócesis en 1651. La correspondencia mantenida con la Corte española durante el ejercicio de sus cargos como embajador es de interés para conocer el desarrollo de la política exterior durante los reinados de Felipe III y Felipe IV. Algunos estudiosos le atribuyen la autoría del libro Squitinio della liberta véneta (1622), crítica al gobierno veneciano.

Cómo citar este artículo:
Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible en [fecha de acceso: ].

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