Blanca de Castilla

(Palencia, 1188 - Maubuisson, Francia, 1252) Infanta de Castilla y reina de Francia. Hija de Alfonso VIII de Castilla, se casó en 1200 con Luis VIII, hijo de Felipe II de Francia. La prematura muerte de su marido en 1226 la obligó a encargarse de la regencia durante la minoría de edad de su hijo Luis (el futuro Luis IX), enfrentándose a la nobleza feudal francesa, que veía con creciente hostilidad el aumento del poder real durante los últimos reinados.

Su condición de extranjera y su ascendencia Plantagenet (su madre era Leonor de Inglaterra) fueron algunos de los argumentos utilizados en su contra. Sin embargo, gracias a su innegable genio político, logró imponerse a la oposición nobiliaria. Consiguió atraer al bando monárquico al conde de Champaña y con su ayuda derrotó a los rebeldes y pacificó el reino, que entregó a su hijo en 1235. Posteriormente, cuando Luis IX marchó con la séptima cruzada, se puso nuevamente al frente del reino.