Michael Collins

(Clonakilty, 1880 - Bandon, 1922) Político independentista irlandés, uno de los principales líderes irlandeses del primer cuarto del siglo XX, período en el que parte de Irlanda adquirió su independencia. Ideológicamente fue partidario de la total emancipación de Irlanda. Como nacionalista católico irlandés convencido, sus intereses representaron los deseos de una mayoría de población católica que, durante siglos, comprobó cómo el dominio británico les había desprovisto de sus derechos civiles básicos, anulando su identidad nacional.


Michael Collins

Collins fue miembro de los Voluntarios Irlandeses y durante la Primera Guerra Mundial apoyó la independencia de Irlanda en lugar de alistarse en el ejército británico. Fue el primer líder y el precursor de las guerrillas urbanas en Irlanda. Trabajó en Londres antes de regresar a su país natal para participar en la revolución de 1916. Las primeras acciones en las que Michael Collins inició su actividad pública acontecieron como consecuencia de los sucesos que, tras la aprobación de una nueva Bill Home Rule, protagonizaron los protestantes unionistas. Las presiones de este grupo y su influencia en las medidas que desde Londres se ponían en marcha redujo significativamente la aplicación de esta ley. Fue entonces cuando los sectores nacionalistas más extremistas intentaron llevar a cabo una revolución para poner fin al dominio británico en la isla.

En 1916, Michael Collins, junto a otros líderes, planificó el Levantamiento de Pascua, actividad por la que fue detenido durante un corto espacio de tiempo, hasta diciembre de 1916. El inicio de la revuelta mermó el número de políticos y dirigentes que formaban parte del Sinn Féin, lo que facilitó que Collins adquiriera cada vez mayor protagonismo. En diciembre de 1918, Collins fue uno de los veintisiete miembros elegidos por el Sinn Féin, cuyos setenta y tres miembros se encontraban detenidos en su mayoría, para representar a esta formación en el parlamento revolucionario irlandés cuando se proclamó la República provisional de Irlanda.

Collins pasó a ocupar el cargo de ministro de Asuntos Internos del Sinn Féin, pues Eamon De Valera y Arthur Griffith estaban detenidos. Más tarde, tras la huida de De Valera a Estados Unidos en 1919, Collins ocupó la cartera de Finanzas. Mientras tanto, compaginó estas funciones con su labor entre los Volunteers y en la fundación del Irish Republican Army, IRA. Desde entonces se convirtió en uno de los líderes más brillantes en la dirección de la guerra de guerrillas que se mantuvo desde 1919 hasta 1921, conflicto anglo-irlandés que fue adquiriendo una mayor intensidad. Fue el creador de The Squad, brigadas de elite que eliminaban a los policías británicos más importantes y a los colaboracionistas con el gobierno británico. Michael Collins fue uno de los irlandeses más buscados por la policía británica, que llegó a establecer un precio de diez mil libras a su cabeza.

Ante la imposibilidad de obtener un resultado favorable en el conflicto y el desgaste que las fuerzas irlandesas, en julio de 1921, durante la tregua establecida por ambos bandos, Michael Collins, junto a Arthur Griffith pero sin Eamon De Valera, lideraron la representación irlandesa que viajó a Londres con el fin de negociar un acuerdo que terminara con el conflicto y restableciera la paz, cubriendo además las aspiraciones de los nacionalistas.

El acuerdo Anglo-irlandés firmado por Michael Collins, junto a otros, reconocía el status de Dominio a 26 condados de Irlanda, manteniendo el juramento de lealtad a la corona británica, que continuaría ejerciendo su plena autoridad sobre seis de los nueve territorios que formaban la provincia histórica irlandesa del Ulster. Las condiciones globales alcanzadas dividieron profundamente a los sectores republicanos nacionalistas que, encabezados por Eamon De Valera, rechazaron el acuerdo. La tensión entre ambas facciones provocó el inició de una guerra de guerrillas entre los irlandeses, que puso fin a la vida de los dos líderes responsables, tras unos enfebrecidos debates donde demostraron sus dotes de persuasión.

Mientras hacía un reconocimiento rutinario de sus tropas como jefe de las fuerzas armadas de la nueva nación, Michael Collins fue asesinado el 22 de agosto de 1922, apenas diez días después de la muerte de Arthur Griffith. Collins había defendido el Tratado al estar convencido plenamente de que era imposible ir más allá en las peticiones reivindicativas a Gran Bretaña. La división para Collins también fue costosa. Su deseo era que se aceptase el Tratado como primer paso hacia la absoluta independencia de una parte de Irlanda, desde la cual se trabajaría para que la división se convirtiese en provisional. Algunos de sus contemporáneos no estuvieron de acuerdo con este planteamiento. Interpretaron la nueva realidad establecida en Irlanda bajo la certeza de que, una vez aceptada la división, nada se podría hacer para acabar con ella.

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