Arthur Griffith

(Dublín, 1872-1922) Político irlandés. Griffith fue el fundador del núcleo del que surgió el Sinn Fèin, formación que, bajo su influjo, defendió posturas más conservadoras (dentro del ámbito republicano irlandés) con respecto a la independencia de Irlanda de la corona británica, como así quedó reflejado al aceptar y firmar el acuerdo Anglo-irlandés en 1921, tras las negociaciones que mantuvo con el gobierno británico de Lloyd George. Como nacionalista que era defendió una Irlanda soberana, pero sin la necesidad de desligarse del Reino Unido, frente a unas concepciones nacionalistas más extremas representadas por Eamon De Valera.


Arthur Griffith

Nacido en el seno de una familia de clase baja, su padre ejercía el oficio de impresor, que Griffith aprendió muy pronto. Las dificultades económicas que muchas de las familias irlandesas sufrían para sobrevivir provocaba, como en este caso, que algunos de sus hijos emigrasen hacia otros países con el fin de ganarse la vida. Arthur Griffith vivió durante los primeros años de su juventud en territorios pertenecientes al Imperio Austro-húngaro, cuya modalidad de estado influyó en sus concepciones nacionalistas posteriores.

Tras un breve regreso a Irlanda, volvió a viajar, en esta ocasión a África del sur, ocupando un puesto como funcionario en la estructura administrativa de Transvaal. Griffith decidió regresar, nuevamente a su país, poco antes de que estallase la Primera Guerra Mundial. A su regreso a Irlanda, Griffith comprobó que su país vivía unos momentos de grave agitación debido a la aprobación de una nueva Bill Home Rule, concretamente la tercera en la historia de Irlanda, que de nuevo había levantado la férrea oposición de los unionistas protestantes, temerosos de caer bajo un total dominio católico nacionalista, mayoritario en la isla en su conjunto.

Griffith enseguida tomó partido en la situación. Representó, dentro de los nacionalistas católicos, la facción más conservadora, pues, aún deseando con la misma intensidad que los más extremistas el retorno de una independencia plena irlandesa, no veía la necesidad de dejar de formar parte del Reino Unido, junto a Gran Bretaña, siempre que se garantizara la igualdad entre ambos estados.

Durante los acontecimientos ocurridos tras el Levantamiento de Pascua en 1916, Griffith mantuvo una posición totalmente al margen de los incidentes violentos. A pesar de ello, fue arrestado por las autoridades británicas en varias ocasiones. En 1919 fue detenido y encarcelado por breve espacio de tiempo; sin embargo, el endurecimiento de la guerra civil a lo largo de 1920 y 1921, con Eamon De Valera en Estados Unidos y Arthur Griffith asumiendo el liderazgo del movimiento nacionalista, hizo que fuese encarcelado nuevamente, pues Londres no distinguía los matices diferenciadores entre estos dos líderes. Durante su estancia en la cárcel, Griffith siguió con su actividad. Convenció a muchos presos a declararse en huelga de hambre, como protesta por la represión británica que, indiscriminadamente, había llenado las cárceles de católicos irlandeses, independientemente, de sus ideas políticas.

En 1921 el intento por parte del gobierno londinense, dirigido por Lloyd George, de establecer un acuerdo que diera fin al conflicto, propició las negociaciones con los líderes republicanos nacionalistas del Sinn Féin, que fueron representados, entre otros, por su máximo líder, Arthur Griffith y por Michael Collins. El espíritu negociador quedó demostrado por ambas partes, cuya transigencia posibilitó la concreción de un acuerdo, destinado a ser asumible por todos.

En el acuerdo Anglo-irlandés de 1921, se establecía el status de dominio para Irlanda, excepto en seis condados perteneciente al Ulster, cuya población era, mayoritariamente, unionista-protestante. Este aspecto, junto con la aceptación de mantener fidelidad a la corona británica, provocó el rechazo de los republicanos nacionalistas encabezados por Eamon De Valera, que se negaron a aceptar ambas condiciones.

Eamon De Valera decidió abandonar su participación política en la nueva Irlanda libre, tras la aprobación en el Dáil (parlamento irlandés) del tratado. Esto situó a Griffith como presidente del parlamento. Los sectores anti-tratado no dudaron en utilizar métodos violentos con el fin de bloquear la normalización de la nueva situación política, poniendo fin a la vida de Michael Collins, que fue asesinado en una emboscada el 22 de agosto de 1922. Griffith, que había muerto diez días antes, dejó a Irlanda envuelta en una auténtica guerra civil. A pesar de su esfuerzo, no pudo evitar que el tratado, que había puesto fin a un conflicto, provocara otro.

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