Stanley Donen

(Columbia, Estados Unidos, 1924) Director cinematográfico y coreógrafo estadounidense, creador de algunos de los musicales más significativos de la historia del cine. Debutó como bailarín en el musical de Broadway Pal Joey, protagonizado por el gran Gene Kelly, al que siguieron otros espectáculos en los que ejerció también a veces de coreógrafo además de bailarín.


Gene Kelly y Stanley Donen

Contratado como coreógrafo por la Metro-Goldwyn-Mayer, el productor de musicales Arthur Freed le confió la dirección de Un día en Nueva York (On the Town, 1949), emblemático clásico del género que dirigió junto con Gene Kelly. Juntos volvieron a rodar el que se considera como el musical por excelencia, Cantando bajo la lluvia (Singin' in the Rain, 1952), y Siempre hace buen tiempo (It's Always Fair Weather, 1955), secuela de Un día en Nueva York.

Con estas películas, y especialmente gracias el éxito arrollador de la segunda, el tándem Donen-Kelly dio un nuevo impulso al musical, que vio en esa década un fecundo renacimiento, y renovó por completo su factura rompiendo con los esquemas característicos. El musical de las décadas anteriores, demasiado atado a sus orígenes teatrales, solo pretendía realzar la espectacularidad de las coreografías y el virtuosismo de los bailarines; es el caso de las películas que habían protagonizado Fred Astaire y Ginger Rogers en los años 30. Pero todo ello iba en detrimento de la narración y del argumento, sumamente endeble y mero pretexto para la sucesión de números musicales. En estas películas, en cambio, los números se integran perfectamente en la narración y entran con naturalidad al servicio de una historia que posee por sí misma tanto o más interés que los bailes.

Finalizada su colaboración con Gene Kelly, Stanley Donen rodó todavía, en solitario, otros tres importantes musicales: Bodas reales (Royal Wedding, 1950), con Fred Astaire; Siete novias para siete hermanos (Seven Brides for Seven Brothers, 1954) y Cara de ángel (Funny Face, 1956), con Fred Astaire y Audrey Hepburn. El más memorable de ellos es el segundo, Siete novias para siete hermanos. Basado en la obra de Stephen Vincent Benet The Sabbin Women (inspirada a su vez en la leyenda del rapto de las sabinas), el filme narra, en clave de comedia musical, la odisea de unos rudos leñadores para encontrar unas esposas dignas. Siguiendo el consejo del hermano mayor, Adam, los seis restantes deciden secuestrar a seis bellas mujeres del valle cercano a su granja.


Siete novias para siete hermanos (1954)

Los excelentes números musicales (como la célebre escena de la lucha entre los hermanos y otros lugareños en el interior del granero) dieron un Oscar al coreógrafo Michael Kidd, y las canciones, escritas por Johnny Mercer y Gene De Paul, obtuvieron un enorme éxito popular en Estados Unidos. A ello contribuyó, en gran medida, la perfecta conjunción entre las voces de Howard Keel y Jane Powell. Russ Tamblyn y Julie Newmar se convirtieron en estrellas gracias a sus vibrantes interpretaciones como Gideon y Dorcas, y Saul Chaplin y Adolph Deutsch obtuvieron el Oscar a la mejor banda sonora de musical.

Donen continuó como realizador después de que, a finales de los 50, el género musical empezara a entrar en declive. De su filmografía posterior destacan la comedia con toques «a lo Hitchcock» Charada (Charade, 1963) y la agridulce visión del matrimonio que ofrece en Dos en la carretera (Two for the Road, 1967), protagonizada por Audrey Hepburn y Cary Grant. En 1998 recibió un Oscar honorífico por el conjunto de su carrera.

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