Felipe VI de Francia

(?, 1293 - Nogent-le-Roi, 1350) Rey de Francia (1328-1350). Fue el primer monarca de la dinastía de Valois. Reconoció a Juana II de Francia, hija de Luis X, el dominio sobre Navarra a cambio de su renuncia a Champaña. Comenzó la guerra de los Cien Años, en la que fue derrotado y no pudo impedir la toma de Calais (1347). En 1341 ordenó la recaudación del impuesto sobre la sal, la gabela, que se hizo rápidamente muy impopular. Adquirió el Delfinado (1343) y Montpellier (comprada al rey de Mallorca en 1349).


Felipe VI de Francia

Era hijo de Carlos de Valois y, por tanto, sobrino por línea paterna de Felipe IV el Hermoso y nieto de Felipe III el Atrevido. A la muerte de su primo Carlos IV (febrero de 1328) fue nombrado regente, pues el monarca recién fallecido había dejado a su esposa encinta; cuando poco después ésta dio a luz una hija, Felipe de Valois, de acuerdo con la ley sálica, fue proclamado rey. Los navarros se negaron a acatar su soberanía y eligieron por monarcas a Juana II, hija de Luis X, y a su esposo Felipe de Évreux. Sí que fue reconocido, en un primer momento, por Eduardo III de Inglaterra, que le prestó homenaje por los feudos de Guyena y Ponthieu (agosto de 1329).

En 1337, aprovechando unos incidentes acaecidos en Guyena, Felipe VI decretó la reversión a la corona francesa de ese dominio del monarca inglés, a lo que éste respondió reclamando el trono francés, como pariente más próximo de Carlos IV, del que era sobrino por línea materna. La hostilidad entre Francia e Inglaterra desembocó pronto en un largo y agotador conflicto armado: la guerra de los Cien Años.

Los ingleses desembarcaron en Saint-Vaast-la-Hougue (julio de 1346), se adueñaron de Normandía, derrotaron a Felipe VI y a sus caballeros en Crécy (26 de agosto de 1346) y tomaron Calais (3 de agosto de 1347). Poco después, la peste negra impuso nuevas treguas, que serían respetadas hasta 1354, reinando ya Juan II el Bueno, hijo y sucesor de Felipe VI.

Más que un rey, el primer Valois fue un caballero feudal coronado; amante de fiestas y torneos, hubo de aumentar los impuestos y alterar el valor de la moneda para atender a los cuantiosos gastos; no supo ver que su divisa Vivre noblement le conduciría al fracaso, y creyó que su pesada caballería podría contener a la ágil infantería inglesa.

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