Venancio Fortunato

(También llamado San Fortunato o San Venancio Fortunato; Valdobiaddene, c. 530 - Poitiers, c. 600) Poeta latino cuya obra se afirma en la exaltación de los valores religiosos. Nació en el seno de una familia religiosa, y muy joven emigró a Francia, donde recibió los favores de la corte de Sigberto. Profundizó su vocación cristiana al entrar en la corte de la Santa Reina Radegunda, donde se convirtió en el capellán del convento de Poitiers, y posteriormente en su obispo. Su obra literaria está compuesta por un conjunto de biografías de santos de la Galia y un amplio poemario en el que elogia a las altas jerarquías eclesiásticas y políticas. Sus poemas más conocidos son los litúrgicos, como el procesional de Pacua Salve festa dies, y los himnos Vexilla regis prodeunt y Pange lingua gloriosi proelium certaminis (escritos como celebración de un regalo que el emperador le hizo a Santa Radegunda), que rivalizan en belleza con los de San Ambrosio de Milán.


Venancio Fortunato

Venancio Fortunato es considerado el principal poeta latino del siglo VI. Su existencia puede ser dividida en tres períodos: el de su formación, el largo viaje a través de Europa, abundante en aventuras, y la permanencia definitiva en Poitiers. La primera de tales etapas tiene su centro en Rávena, donde, según Paulo Diácono, Fortunato fue "nutrido y educado"; llegó a poseer en poco tiempo notables conocimientos de gramática y retórica, y alcanzó el dominio de la métrica que había de convertirle en uno de los poetas más refinados de su época.

En aquella ciudad entabló amistad con Félix, posteriormente obispo de Treviso (población a la que Fortunato califica afectuosamente de "mea"). De allí partió para el viaje mencionado, única alteración de su vida tranquila. Curado de una dolencia ocular gracias a la intercesión (según creía) de San Martín, quiso dirigirse a Tours para visitar su tumba. En el año 565 emprendió la marcha hacia los Alpes orientales, y pasó los ríos Po, Adigio, Brenta, Piave, Livenza, Tagliamento y (más allá de los montes) Drave, Inn y Danubio.

Todos estos detalles son ofrecidos por el mismo poeta en el prólogo de sus Poemas, dirigido a Gregorio de Tours. Volvió luego hacia el oeste, y llegó a Maguncia, Colonia, Tréveris y Metz (donde se hallaba en la primavera del 566). Estuvo después en Soissons y París, y, finalmente, alcanzó la meta, Tours, donde le acogió el obispo Eufranio y pudo cumplir el voto hecho al santo que le había curado.

Sin embargo, Venancio Fortunato hallaría su segunda patria no en esta ciudad, sino en Poitiers. Llegado a ella en 567, se vio detenido allí por una delicada y singular amistad con dos mujeres: la que luego habría de ser Santa Radegunda (fallecida en 587), esposa de Clotario I y fundadora de un monasterio femenino, y la hija adoptiva de aquélla, Inés. Con la composición de la Vida de Santa Radegunda, Fortunato se convertiría en el primer biógrafo de la santa.

Gran parte de la producción poética de Venancio Fortunato, y en ciertos aspectos la mejor, es la vinculada a su relación espiritual con estas dos mujeres; es el caso de obras como Vexilla regis prodeunt, Pange lingua y muchos de sus poemas. A ellas está dedicada la Vida de San Martín. El poeta no se movió ya de Poitiers: ordenado sacerdote en una fecha no precisada, llegó allí a obispo hacia los últimos años de su existencia (597?), concluida antes de que le fuese dado ver nuevamente la patria.

En el ya mencionado prólogo dirigido a Gregorio de Tours, Venancio Fortunato describe de manera pintoresca el ambiente en el cual debió de nacer parte de su obra poética, surgida en el curso de su famoso viaje: poesía compuesta a caballo o en estados de somnolencia, embriaguez o desenfreno, por un nuevo Orfeo lírico que escribía sus versos en medio de los bosques sin un compañero que le ayudara o un crítico que se los corrigiera, entre pueblos para quienes el canto equivalía al croar de las ranas, y que ninguna distinción establecían entre las voces de la oca y del cisne. Todo ello, sin embargo, no es sino una mera ficción literaria de marco romántico, ya que, si bien su lenguaje no carece de barbarismos, Fortunato resulta siempre el hombre educado en el estudio de los modelos clásicos (Horacio, Virgilio, Ovidio, Estacio), de los que aspira a ser discípulo y custodio. La festividad de San Venancio Fortunato se celebra el 14 de diciembre.

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