García I Íñiguez

(Siglo IX) Rey de Navarra (851-870). Después de independizarse de los carolingios, y a diferencia de los aragoneses, que se mantuvieron como condado, los navarros reflejaron su aspiración a una completa autonomía constituyéndose formalmente en un reino gobernando por un monarca. Se sabe poco del carácter de tal institución; los reyes ejercían obviamente como señores del país, intentaban frenar toda invasión extranjera y lo lograron en gran medida gracias a los vínculos de sangre que mantenían con la poderosa familia de los Banu Qasi del Ebro, con los que se hallan emparentados.


García I Íñiguez de Navarra

El primer rey de Pamplona fue Íñigo Arista, que reinó hasta su fallecimiento en el año 851. Le sucedió en el trono su hijo García I Íñiguez, bajo cuyo reinado la monarquía de Pamplona pasó por difíciles momentos al romperse el pacto con los Banu Qasi. El reino fue atacado entonces primero por los vikingos y luego por los cordobeses, que hicieron prisioneros, respectivamente, al mismo García Iñiguez (858) y a su hijo Fortún Garcés (860).

Junto a la familia reinante destacó en Navarra, desde mediados del siglo IX, la de los Jimeno, que tras el reinado del hijo de García Iñiguez, Fortún Garcés (870-905), se hizo con el poder en la persona de Sancho Garcés I (905-925). La fuerza moral adquirida por la nueva dinastía se prueba por la pervivencia de la misma, la cual conseguiría mantenerse bajo la dirección de una mujer, Toda, durante la minoría y el reinado de García Sánchez I (925-970).

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