Pero Guillén de Segovia

(Pero o Pedro Guillén de Segovia; Sevilla, 1413 - Segovia, c. 1474) Poeta español. Sólo se conocen de él un Decir sobre la muerte de don Álvaro de Luna, el Discurso sobre los doce estados del mundo, una continuación de las Coplas contra los pecados mortales, de Juan de Mena, y Los siete salmos penitenciales trovados, su obra más importante. Es autor también de un diccionario de la rima: La Gaya de Segovia o Silva copiosísima de consonantes para alivio de trovadores.

Considerado por Menéndez Pelayo como el mejor poeta del reinado de Enrique IV, si se exceptúan los Manriques y Álvarez Gato, la obra de Pedro Guillén de Segovia reflejó los altibajos de su asendereada existencia. Durante el reinado de Juan II de Castilla (1406-1454), Pedro Guillén de Segovia gozó de la protección del condestable Álvaro de Luna, de Juan de Mena y del marqués de Santillana, de quienes en una de sus composiciones poéticas se declara discípulo.

Tras la ejecución del primero (1453) y la muerte de sus maestros (1456 y 1458, respectivamente), Guillén de Segovia perdió su hacienda y pasó a residir en una localidad cercana a Salamanca, donde ejerció el oficio de copista. A falta de de protectores, en cierto período de su vida conoció una indigencia tan extremada que pensó seriamente en el suicidio. A comienzos de la década de 1470 fue recomendado al arzobispo de Toledo, Alonso Carrillo de Acuña, a quien en 1473 dirigió un memorial compuesto en estancias de arte mayor siguiendo el modelo de De consolatione philosophiae, de Boecio, y a cuyo servicio pasó en calidad de contador.

La mayor parte de sus composiciones poéticas se conserva en dos códices de la catedral de Sevilla y en la Real Biblioteca; destacan las de intención moral, como Decires sobre la pobreza, Del día del Juicio y Discurso de los doce estados del mundo. Ésta última, inspirada en el tema de las danzas de la muerte, es rica en sátiras contra la sociedad y la Iglesia. De entre las de tema amoroso sobresale Decir sobre el amor. Escribió también obras de tema sagrado, político y de circunstancias: Decir que hizo a Enrique IV y Decir sobre la muerte de don Álvaro de Luna, en el que defendió a su protector y lloró su muerte en sinceros versos, en los que se glosa el tema de la fugacidad del poder humano.

Del resto de su obra destaca La Gaya de Segovia o Silva copiosísima de consonantes para alivio de trovadores (h. 1490), que fue el primer diccionario castellano de rimas. Para su composición siguió el modelo de los diccionarios catalanes: el Libro de concordancias de Jaume March y el Torcimany de Lluis Aversó. El prólogo a este diccionario contiene un panegírico del arzobispo Carrillo, su protector, no carente de interés biográfico a pesar de la parcialidad y del propósito encomiástico. Escribió asimismo la Exclamación o querella de la gobernación, réplica al texto homónimo de Gómez Manrique, y una continuación de las Coplas contra los pecados mortales de Juan de Mena.

La que es tenida como la mejor de las composiciones de Pedro Guillén de Segovia no es, paradójicamente, una obra original suya: Los siete salmos penitenciales trovados, incluida en el Cancionero General, constituye en realidad la primera traducción al castellano de los salmos penitenciales. Compuesto por octavas de octosílabos y tetrasílabos alternados, asistimos en este poema al gradual apaciguamiento del alma del poeta, desde el remordimiento y la desolación a la confianza en la misericordia de Dios. Un vasto aliento poético da a esta larga composición un sentido de unidad y una entonación musical que armoniosamente acompaña el movimiento interior de sincera fe religiosa. Su tema (en ciertos aspectos vuelto a tomar por Juan de Mena y por Gómez Manrique en "Planto de las virtudes") procede de aquella concepción filosófica senequista de la vanidad del mundo, típicamente española y que hallará su más alta expresión lírica en las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique.

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