André Le Nôtre

(París, 1613 - id., 1700) Arquitecto y diseñador de jardines francés. De su padre y su abuelo, famosos jardineros reales, aprendió todo lo referente al arte de la jardinería, aunque se formó también como arquitecto y pintor. En 1637 sucedió a su padre en el cargo de jardinero real, en el desempeño del cual llegó a convertirse en uno de los diseñadores de jardines más famosos de todos los tiempos. De las numerosas obras que realizó (proyectos completos, ampliaciones o modificaciones), su gran creación fue, sin duda, los jardines de Versalles, donde impuso una concepción geométrica conocida más tarde como jardín francés y muy imitada hasta el siglo XVIII, cuando apareció el jardín inglés. Los jardines de Le Nôtre, de concepción monumental, se caracterizan por composiciones variadas en las cuales se combinan parterres geométricos, flores, fuentes y esculturas. Entre sus restantes realizaciones cabe destacar el parque de Vaux-le-Vicomte, las transformaciones realizadas en las Tullerías y los parques de Chantilly y de Sceaux. Trabajó además en Inglaterra, Alemania, Suecia y Países Bajos.


André Le Nôtre

Por sus realizaciones en Vaux-le-Vicomte y Versalles, el parisino André Le Nôtre es considerado el principal representante del urbanismo de jardines en el barroco. A pesar de que se podría hablar de una idea racional (no hay que olvidar que Descartes es hijo de esta misma época), los jardines de Le Nôtre (origen de lo que suele llamarse el jardín francés, en oposición al estatismo de los jardines renacentistas) son a la vez un lugar lúdico y festivo y un escenario restringido a la nobleza, a la que se quiere impresionar. La utilización de la gran perspectiva, con sus dimensiones de largo recorrido, hacen de estos jardines un lugar de ostentación, un espacio que, al margen de los lugares recoletos y sensuales, como el laberinto, está concebido más para ver que para pasear.

La primera gran obra de André Le Nôtre fue la planimetría de los jardines del palacio de Vaux-le-Vicomte, empezada en el año 1661. En ella este genial artista se inició en la nueva estructura paisajística en relación indisoluble con la arquitectura: nunca hasta entonces la naturaleza y el edificio habían formado un todo unitario. Todo lo que se encuentra en Versalles, por otra parte, estaba ya presente en Vaux-le-Vicomte. Con la caída en desgracia de Nicolás Fouquet, el rey Luis XIV vio en los miembros del equipo artístico de Vaux-le-Vicomte los mejores artífices para su gran sueño: Versalles. En este lugar cercano a París se construiría uno de los conjuntos más paradigmáticos de la cultura y el absolutismo del Rey Sol.

Para el palacio de Versalles, obra del arquitecto Louis Le Vau, André Le Nôtre realizó una versión a gran escala de su proyecto en Vaux-le-Vicomte. Norberg-Schulz relacionó las soluciones de ambos palacios dando primacía a la primera: "La obra programática de Le Nôtre es el jardín de Vaux-le-Vicomte (1656-1661). El tridente de las villas italianas se cambia aquí para concentrarse en la entrada, y después de haber seguido el eje longitudinal a través del palacio y la parte principal del jardín, el movimiento vuelve a irradiarse para formar otra patte d'oie", motivo que se consideró como la firma de Le Nôtre.


Jardines del Palacio de Versalles

La originalidad de los planos se manifiesta en diversos aspectos: los parterres y los bosquecillos, por ejemplo, no están situados unos tras otros, sino unos junto a otros, dando al espacio a lo largo del eje principal una amplitud magnífica. Ya en Vaux-le-Vicomte habían desaparecido los límites de los jardines italianos; en vez de definir el espacio mediante límites, Le Nôtre empleó un sistema abierto pero regular de recorridos. En Versalles se empleó el mismo esquema básico, aunque a escala mucho mayor y con más variedad, en particular en los bosquecillos, donde hallamos espacios que tienen nombre, como Salle Verte, Salle de Dance, Salle du Conseil y Salle des Festins. El esquema selvático sigue estando presente en el Grand Parc, aunque está muy domesticado, adecuándolo para que las partidas de caza puedan ir rápidamente de unos lugares a otros. Toda la zona está estructurada por un gran canal que señala las direcciones principales del plano general.

El proyecto de Versalles, en definitiva, representa la realización del ideal de la ciudad del siglo XVII: la conjunción de autoridad y delimitación, pero también de dinamismo y apertura. No es asombroso que las obras de André Le Nôtre fueran llamadas Jardins d'intelligence. Le Nôtre aplicó su sistema a los jardines de gran número de palacios, desde el de Trianon en Versalles hasta la remodelación de los jardines de Fontainebleau, pasando por sus proyectos para Clagny, residencia de Madame de Montespan; Chantilly, propiedad de Luis II de Borbón, el Grand Condé; Saint-Cloud, del duque de Orleans; Sceaux, del primer ministro Jean-Baptiste Colbert, y en Meudon, de su sucesor Louvois, así como en los palacios de Choisy y de Marly.

Sus proyectos urbanos, ya citado el de las Tullerías, se completan con la planimetría de Saint-Germain y la de los Champs-Elysées. Su influencia fue notable en el siglo XVIII, como lo demuestran los jardines del palacio real de Caserta (1752). Otros se fijaron más en la pompa de Versalles que en la sensibilidad del autor de sus jardines, como son los casos de los dieciochescos jardines de Schönbrunn, en Austria, Peterhof, en Rusia, y La Granja, en España.

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