Albert Lebrun

(Mercy-le-Haut, 1871 - París, 1950) Político francés, decimocuarto y último presidente de la Tercera República Francesa. Durante el primer año de la Segunda Guerra Mundial, se esforzó por preservar la unidad francesa frente a la tensión política interna y al terror militar alemán, pero fracasó a la hora de aportar un verdadero liderazgo.


Albert Lebrun

Ingeniero de minas por la Escuela Nacional Superior de Minas, ejerció su profesión hasta ser elegido diputado por Lorena en 1900; luego fue senador en 1920 y presidente del Senado en 1931. Otros cargos que ejerció durante ese periodo fueron el de ministro de Colonias (1911-1914), de Guerra (en 1913) y de Bloqueo y Regiones Liberadas entre 1917 y 1919.

De ideología conservadora moderada, fue elegido presidente de la República el 10 de mayo de 1932. Desde el principio asumió un papel de mediador y de símbolo de unidad, y supo adaptarse fácilmente a gobiernos tanto de derecha como de izquierda, absteniéndose por lo general de ejercer ninguna influencia política en los acuerdos y directrices gubernamentales. El 15 de abril de 1939 resultó reelegido para un segundo mandato, algo que tan sólo había sucedido previamente una vez entre los presidentes de la Tercera República.

Cuando tuvo lugar la invasión de Francia por parte de los alemanes a comienzos de la Segunda Guerra Mundial, Lebrun aceptó las decisiones tomadas por el gobierno en junio de 1940 que llevaron finalmente a la firma de un armisticio con Alemania, aunque él personalmente habría preferido encabezar un gobierno desde el exilio. En julio de 1940 aceptó las revisiones constitucionales de Vichy, por las cuales Henri Philippe Pétain se ponía a la cabeza de la Francia no ocupada por los alemanes.

Lebrun se retiró a Vizille, cerca de Grenoble, y fue posteriormente retenido por los alemanes en el Tirol entre 1943 y 1944. Con el reconocimiento del general Charles De Gaulle como presidente del gobierno provisional cuando los Aliados liberaron Francia, Lebrun finalizó su propia carrera política. Dejó escrita una autobiografía titulada Testimonio (1945), en la que intentaba arrojar alguna luz sobre los confusos acontecimientos que le tocó vivir.