Paul Muni

(Frederick Muni Meyer Weisenfreund; Lemberg, actual Ucrania, 1895 - Santa Bárbara, 1967) Actor de cine estadounidense. Hijo de un matrimonio de actores itinerantes, a los siete años se trasladó con su familia a Estados Unidos, estableciéndose en el bajo East Side de New York. A comienzos de 1918, el joven Muni se unió a la compañía de teatro Yiddish Art Theater, junto a los cuales actuaría en sendas giras por Estados Unidos y Europa.


Paul Muni

Su debut teatral en lengua inglesa no llegó hasta los 31 años; fue en 1926, en la producción de Broadway We Americans. Para 1929 estaba lo suficientemente familiarizado con el inglés y bien asentado en Broadway como para firmar con la Century Fox. Su llegada al cine no pudo ser más triunfal: fue nominado al Oscar por vez primera (lo sería en cuatro ocasiones más durante su carrera) por The Valiant (1929). Pero no terminaba de adaptarse al medio cinematográfico, y tras su segundo filme, Seven faces (1929), regresó a Broadway, donde en 1931 alcanzó un gran éxito con la obra Cousellor-at-law.

Un año después, Paul Muni cosechó dos auténticos triunfos, por su intensidad dramática, con dos joyas del cine negro norteamericano: el clásico de Howard Hawks Scarface, el terror del hampa (1932), producido por el magnate Howard Hughes, y la excepcional Soy un fugitivo (1932), de Mervyn LeRoy, donde hizo el papel (y no por última vez en su carrera) de un hombre inocente víctima de las brutales represalias del sistema judicial de los Estados Unidos. Volvió Muni a ser nominado por su maravillosa interpretación, pero esta vez la preciada estatuilla iría a parar a las manos de un actor al que siempre admiró: Charles Laughton.


Paul Muni en Scarface (1932)

La Warner Bros lo captó con un contrato multimillonario, convirtiéndose en seguida en uno de los valores más seguros de los estudios en la década en curso. Creador de personajes en ocasiones demasiado intensos, concienzudo hasta límites enfermizos, siempre exigió leer previamente los guiones que le ofrecían interpretar y tener la última palabra en su elección. Famosa en la industria fue su meticulosidad en el maquillaje requerido para dar autenticidad a sus personajes.

Aunque sus fuertes papeles en dramas sociales y filmes negros lo habían dado a conocer en todo el mundo, Muni alcanzó la máxima popularidad cuando la Warner Bros le ofreció interpretar la serie de biografías de hombres famosos que estaba preparando para la segunda mitad de la década de los 30 y que sería dirigida íntegramente por William Dieterle. El ciclo se inició con La Tragedia de Louis Pasteur (1936), con la cual Paul Muni ganó, por fin, el Oscar; continuó con La vida de Émile Zola (1937), uno de los mayores éxitos del Box Office en aquellos años y un magnífico filme sobre la vida del célebre escritor francés; y se cerró con Juárez (1939), una interesante biografía, con guión del director John Huston, del conocido líder liberal mexicano Benito Juárez.

Aunque se había pensado en otros personajes dignos de llevarse a la pantalla, Paul Muni y los hermanos Warner rompieron el contrato de mutuo acuerdo, lo que llevó al actor de origen austríaco a alternar los escenarios de Broadway con el cine, como era su deseo. Sus apariciones en la pantalla se fueron espaciando cada vez más, visitando Broadway con más asiduidad que Hollywood; buena prueba de ello fue el éxito inusitado que, en 1955, Muni consiguió en los escenarios con Inherit the wind. Su último filme, The last angry man (1959), de Daniel Mann, sólo es importante por la presencia del propio Muni en él. Desde entonces, su deteriorada salud y una avanzada ceguera le mantuvieron prácticamente apartado de la interpretación.

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