Iván Olbracht

(Kamil Zeman, Semily, 1882 - Praga, 1952) Escritor checo. Hijo de escritor (Antal Staek) y de una judía rica convertida al catolicismo, estudió derecho en Berlín y en Praga; en esta última ciudad estudió también historia. Trabajó hasta 1916 en Viena como traductor de alemán y como redactor de un periódico obrero.

En enero de 1920 entró ilegalmente en Rusia como delegado del Partido Comunista y participó en la III Internacional; a su regreso tradujo el Manifiesto comunista. En 1926 y 1928 fue encarcelado por actividades subversivas. En 1929 mantuvo algunas discrepancias con el Partido Comunista y lo abandonó durante algún tiempo.

Desde 1931 hasta 1936 vivió en la Rusia subcarpática. Durante la ocupación y la Segunda Guerra Mundial se trasladó a Stribrec de Trebon y colaboró con los partisanos. En 1945 fue elegido miembro del Comité central del Partido Comunista y parlamentario, y en 1947 fue declarado "artista nacional".

Después de las primeras obras (poesías y dramas), Iván Olbracht escribió algunas en prosa, bajo la influencia del realismo ruso y checo y de las ideas socialistas antiburguesas. En estas piezas ya aparece el interesante uso de otras lenguas (el alemán) y dialectos (el de Praga). Progresivamente, el autor fue elaborando un estilo propio, con una cuidada elección del léxico y de la construcción de las frases, manteniendo la intencionalidad social e ideológica, pero sin dejar de lado la sinceridad. El crítico Václavek dijo de su lengua que era "pura como el cristal".

Su novela más destacada del período anterior a la Segunda Guerra Mundial es La extraña amistad del actor Jesenius, de 1919, retrato de dos actores: uno de ellos vitalista, apasionado y anárquico, y el otro humanista, refinado y moralista. Destaca también la novela Ana la proletaria, de 1928, que narra la historia inteligentemente "revolucionaria" de una criada que procede del mundo rural y que se traslada a la Praga de las luchas obreras de 1920; esta narración está considerada un clásico de la literatura "socialista".

Sus obras más importantes, sin embargo, son las "subcarpáticas": la novela Nikola suhaj, el bandolero (1933), especie de balada de estilo entre fantástico, realista y social; Montañas y siglos, de 1935, adaptación de dos reportajes publicados entre 1931 y 1932, que traza el panorama histórico, político, geográfico, lingüístico y económico de la Rusia subcarpática de la década de 1930, en la que el autor incorpora la presencia de una naturaleza antigua y petrificada y una gran variedad de razas, mitos y supersticiones, mediante una prosa fluida y brillante, interrumpida a menudo por frases breves, apodícticas y paradigmáticas.

Golet en el valle (1937) es quizá su obra maestra. Está formada por tres relatos tragicómicos de ambiente judío, en los que la amada Rusia subcarpática aparece como una tierra de pobreza grandiosa, de hombres maliciosos y sabios, un poco como cuadros de Chagall; el más conocido de los tres relatos es Los tristes ojos de Hana Karadzikova.

Entre sus libros destacan también los relatos Sobre los malvados solitarios, de 1913; Narraciones alegres de Austria y de la república, de 1927 (de una de las narraciones, Tata, se hizo una película); Marika, de 1933, que fue adaptada al cine en una película dirigida por el escritor Vl. Vanura, con música de Bohuslav Martinú, y la novela Dobývatel (El conquistador), de 1947, adaptada por Prescott, en la que se intenta demostrar las analogías metodológicas de los conquistadores de los siglos XVI y XX.

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