Leopoldo Panero

(Astorga, 1909 - 1962) Poeta español. Integrante de la promoción de 1935, sus temas predilectos fueron la familia, la duda religiosa y el fluir del tiempo. Junto a Luis Rosales, Luis Felipe Vivanco y Dionisio Ridruejo colaboró en la revista Escorial y formó parte de una generación lírica de estética y talante conservadores.


Leopoldo Panero

Licenciado en derecho, asistió a algunos cursos de especialización en Tours, Poitiers y Cambridge (1932-1934). Allí conoció la poesía de Shelley, por la que sintió una gran admiración, y del cual realizó algunas traducciones. Tras unos comienzos de sintonía con los movimientos de vanguardia, en los que escribió versos con influencias del creacionismo y el surrealismo, se inclinó por una poesía de formas clásicas en la que se aprecia el magisterio de Antonio Machado. Entre 1930 y 1932 elaboró Versos al Guadarrama (1945), donde expresó con voz nostálgica y serena su visión del hombre, el amor, el tiempo y el paisaje.

Al inicio de la Guerra Civil fue acusado de relacionarse con intelectuales marxistas y estuvo a punto de ser fusilado. Posteriormente se incorporó al ejército rebelde y, una vez concluida la contienda, desempeñó cargos culturales con el régimen de Franco. A pesar de haber iniciado su obra antes de la guerra civil, habitualmente se le sitúa entre la primera generación de la posguerra, en la llamada poesía "garcilasista", que tomó esta denominación por el hecho de tomar como punto de referencia a Garcilaso de la Vega y a los poetas del siglo XVI, y por oposición al "neogongorismo".

Su obra es un retorno a las emociones primarias de la existencia humana, y sus temas son tradicionales: el amor, la muerte, la tierra y el paisaje de España. Mediante un tono intimista y con una notable perfección formal, el autor consigue transmitir el sentido de su íntima unión con la tierra, la familia y Dios. De su obra poética destaca La estancia vacía (1944), en la que el protagonista es un peregrino indefenso que busca refugio en Dios.

A pesar de la esperanza que le proporcionaba su fe católica, Panero manifestó cierto pesimismo ante la posibilidad de encontrar asideros que le permitieran reconstruir los puentes humanos y estéticos destrozados por la guerra. Con Escrito a cada instante (1949) la incertidumbre se agudizó, pero su enfoque siguió estando teñido de ternura y "noble melancolía viril", según escribió Pedro Laín Entralgo.

Después publicó Canto personal (1953), réplica al Canto general de Pablo Neruda que puso de relieve los aspectos más conservadores de su ideario. Le siguieron Desde el umbral de un sueño (1959), Romances y canciones (1960) y Cándida puerta (1960), donde profundizó en su lenguaje sencillo e intimista. Una serie de poemas inéditos fueron dados a conocer a raíz de la aparición de las Obras completas (1973), reunidas y editadas por su hijo Juan Luis Panero.

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