Diego de San Pedro

(Diego Fernández de San Pedro; segunda mitad del siglo XV) Escritor español. Se sabe poco de su vida; se le suponen orígenes judíos. Estuvo al servicio de Pedro Girón, maestre de Calatrava, y fue alcaide en Peñafiel (1466); con posterioridad, fue oidor y consejero del rey Enrique IV de Castilla. Algunas de sus composiciones figuran en el Cancionero general. Sobresalió como prosista con dos novelas breves de corte sentimental, Tratado de amores de Arnalte y Lucenda (1491) y Cárcel de amor (1492), que fueron objeto de sucesivas ediciones y traducciones.


Ilustración de Cárcel de amor, de
Diego de San Pedro (Barcelona, 1493)

El escritor español Diego de San Pedro alcanzó una justa e inusitada celebridad por sus novelas sentimentales. Se poseen pocos datos sobre su vida, y muchas veces son dudosos. Probablemente fue judío converso, aunque no es posible afirmarlo con seguridad, y se cree que era bachiller en derecho. Se ha dicho que sirvió en la corte de Pedro Girón y que fue alcaide de la fortaleza de Peñafiel (Valladolid), pero estos datos podrían referirse a otro San Pedro. Se conoce, en cambio, que estuvo al servicio del hijo de don Pedro, Juan Téllez Girón, segundo conde de Urueña, posiblemente entre 1469 y 1498. Residió la mayor parte de su vida en Peñafiel (uno de los señoríos de la familia Girón), concretamente en la corte del conde. Hay indicios que señalan que entre 1482 y 1492 acompañó a su señor en la campaña de Granada.

Poco tiempo después de finalizar la guerra, a causa de la edad y del empobrecimiento económico del conde de Urueña, se retiró del servicio en la corte. Su muerte es posterior a 1500, aunque se desconoce la fecha exacta. Su carácter se adecuó al ambiente que se respiraba en la corte, como confirman las dedicatorias de sus obras, casi siempre destinadas a damas nobles; sin embargo, con el paso del tiempo, se hizo cada vez más devoto, hasta el punto de renegar de sus obras frívolas de juventud.

Los pocos datos biográficos conocidos contrastan con su notable fama literaria, pues ya en vida algunas de sus obras se difundieron por toda Europa, siendo traducidas al francés, alemán, inglés, italiano y flamenco ya a finales del siglo XV y a lo largo de todo el siglo XVI. Las obras más importantes del conjunto de su producción son dos relatos de género sentimental, el Tratado de amores de Arnalte y Lucenda (1491) y Cárcel de amor (1492). Ambas se inscriben dentro de la tradición de los tratados de amor, muy comunes en la Península Ibérica desde principios del siglo XV, que, a su vez, descienden de la tradición ovidiana; sin embargo, su innovador tratamiento sirvió para modernizar el género, que abandonó los cánones del amor cortés para adoptar una óptica más humanística. Ejemplos de obras que le influyeron directamente fueron las Heroidas de Ovidio y La elegía de doña Fiammetta de Boccaccio.

El Tratado de amores de Arnalte y Lucenda cuenta en primera persona, con un estilo latinizante, los amores infortunados de un caballero, utilizando la epístola como modo de expresión. Técnicamente es superior a este relato Cárcel de amor, que, si bien comparte evidentes semejanzas argumentales con el Tratado, se diferencia de éste en el ambiente, la estructura, la técnica narrativa, el estilo menos latinizante y la actitud del protagonista, mucho mejor resueltos en todos los sentidos. Partiendo de la misma materia narrativa, el fracaso amoroso de un caballero y de su amada por causas ajenas a ellos, y utilizando la epístola como vía de expresión, el autor perfecciona su técnica introduciéndose como espectador de la historia y mostrando el devenir sentimental de los protagonistas. Si bien las fechas de publicación de ambas novelas son muy próximas, esta notable evolución estilística evidencia una distancia mayor entre las fechas de composición.

A pesar de que Cárcel de amor tiene todas las características de la literatura medieval, posee un valor como obra innovadora. Diego de San Pedro, hábil en recursos narrativos, supo adecuarse a la sensibilidad de su época. La historia de las penurias de Leriano, que sufre en la alegórica cárcel de amor los tormentos de su pasión no correspondida por la bella princesa Laureola, hija del rey de Gaula, fue el libro de moda de su tiempo, preferido sobre todo entre las mujeres de la corte por su tono sentimental, y se convirtió en el breviario amoroso de los cortesanos. A pesar de los anatemas de la Inquisición y las condenaciones de Juan Luis Vives y otros moralistas, se tradujo a numerosos idiomas y su popularidad fue enorme en España y Europa hasta bien entrado el siglo XVI.

Diego de San Pedro compuso también el llamado Sermón ordenado por Diego de San Pedro: porque dijeron unas señoras que le deseaban oír predicar, y un tratado o ars amatoria ovidiana, escrito en tono burlesco, que utiliza la estructura del sermón medieval para exponer sus ideas amorosas. De otro talante son sus dos poemas más extensos: La passión trobada (1492), narración realista y cruda de la crucifixión de Jesucristo que fue encargada por una monja devota e incluida en el cancionero religioso Coplas de Vita Christi; y el Desprecio de la fortuna (1498-1500), poema de retractación pública en el que se arrepiente de sus obras literarias anteriores por su temática liviana. Fue asimismo autor de varios poemas amorosos y religiosos que aparecieron compilados en el Cancionero general (1511).

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